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[ TIRAD SOBRE EL PIANISTA ]

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LA INTERESADA DESMEMORIA CASTRISTA (I)

El castrismo, que ya era entonces un comunismo solapado, comenzó, desde los primeros  días de enero de 1959, a difundir sus primeras mentiras para tranquilizar a un pueblo que estaba muy bien informado de lo que había ocurrido, tres años antes, en Hungría. De modo que esa primera ola propagandística estaba centrada en desvincular a la neonata revolución del temido comunismo. El ejemplo más claro fue el editorial de la revista más leída de Cuba, Bohemia, titulado CONTRA EL COMUNISMO.  Voy a citar alguno de los textos de esta soflama que, estoy seguro, a muchos les recordarán las cosas que hoy dicen los Borrell, los Garzón y las Yolanda Díaz de turno rojo:

“Uno de los grandes infundios de la dictadura felizmente desaparecida fue que trató de vestir de rojo al movimiento revolucionario, de profundo contenido democrático, que tiene por líder principal a Fidel Castro. El hecho de que tal acusación fuera enarbolada sistemáticamente por Batista y sus hombres, profesionales de la mentira, debería haber bastado para que no se le prestara crédito. “ 

El siguiente es todavía mejor, un espléndido autorretrato:

“Es claro que los mismos comunistas colaboran ampliamente en la tarea de establecer el equívoco.  Minoría de minorías en Cuba, sin basamento real en la nacionalidad, tratan tercamente, con su tenacidad proselitista conocida, de infiltrarse en todos los movimientos revolucionarios y aprovechar los momentos históricos de transformación política, como el que se realiza en Cuba.”

Y el que sigue es el remate perfecto, pues corona, justamente, a quien fue –en su momento, porque ahora el  fraudoctor Sánchez hubiese podido desbancar a Castro o, al menos, igualarlo– el Rey de la Mentira:

“Un suceso muy reciente confirma ese aserto: la declaración que acaba de hacer el jefe de la Revolución, doctor Fidel Castro, anunciando que el nuevo gobierno negará todo trato a los estados regidos dictatorialmente, y mencionando en primer término a la Unión Soviética.”

El pueblo cubano fue engañado y traicionado desde el primer momento. A ese embaucamiento colectivo y a la difusión internacional de las supuestas “bondades” del castrismo contribuyeron intelectuales de izquierda muy bien asentados en Occidente como Sartre, su compañera Simone de Beauvoir o el desgraciado Feltrinelli –comunista y terrorista  que murió cuando intentó, fallidamente, colocar una bomba asesina– , que fue el que divulgó, magistralmente,  esa foto del  Che Guevara que hoy lucen, orgullosos, muchos miembros del colectivo gay  a los que el argentino hubiese enviado, con rojo placer, a los campos de trabajo forzado que los convertirían, según su mantra ideológico, en sólidos hombres rojos. A todo lo anterior hay que añadir la lentitud en reaccionar del gobierno del general Eisenhower –muy bien informado por su embajador en La Habana, Earl Smith y, también, por el entonces vice-presidente Nixon, aunque este último no supo valorar, adecuadamente, el peligro que representaba Fidel Castro– y la falta de leal unión entre todos los grupos de oposición, de todos los matices ideológicos, que  surgieron para luchar contra el emergente comunismo. 

Es muy interesante uno de los fragmentos del informe confidencial de  Nixon tras su entrevista con Castro, en la Casa Blanca, en abril de 1959:

“…Parece ser sincero, y es, o bien increíblemente ingenuo sobre el comunismo o está bajo la disciplina comunista.  A mí me parece lo primero, y como ya he indicado implícitamente, sus ideas sobre cómo manejar un gobierno o una economía están menos desarrolladas que las de cualquier otra figura mundial que yo haya conocido en cincuenta países.”

Esto también –y tratad de perdonarme por mi liberadora digresión– es perfectamente aplicable a Pedro Sánchez y a la mayor parte de su gobierno social-comunista, sólo que, servidor, a diferencia de Nixon,  tiene claro que la opción correcta, en este caso y en el que nos ocupa, es la segunda.

La situación actual de Cuba es menos propicia para conseguir el derrocamiento de la tiranía que la de los primeros años de los sesenta cuando la dictadura no estaba totalmente consolidada: no hay una oposición organizada, y no sólo ningún cubano tiene derecho a tener armas sino que la mayor parte de las fuerzas armadas y la policía no pueden llevar las armas a sus casas; no hay un solo líder entre los países que tienen peso en Occidente que vaya a comprometerse, como se necesita, con el pueblo cubano. ¿Alguien cree que puede esperarse algo de Biden, Macron,  Merkel o –dado el peso económico de España en la Cuba actual- de Pedro Sánchez?  Mi  única esperanza está en el cambio de presidencia en la UE y el empuje de VOX y el grupo de Visegrado en la cada vez más globalista Bruselas.

COMENTARIOS [0]
[ wh ] ha dicho:
25-07-2021

Santiago Abascal, hoy, 25 de julio: ¡Santiago y cierra España!

[ wh ] ha dicho:
23-07-2021

Pío Moa, Macarena Olona, Iván Espinosa de los Monteros, con claridad y contundencia desenmascaran a los cabezas huecas rojas y taambién, al principal colaborador en la sombra, el PP del Castrado y la Gallinita Egea.

 

 

[ ocin ] ha dicho:
22-07-2021
[ wh ] ha dicho:
21-07-2021

Otro testimonio: en esta ocasión de una periodista detenida el 11J

[ doncel ] ha dicho:
21-07-2021

Magnífica exposición, cuélebre apesadumdrado, que será muy útil para muchos que desconocen la impostura inicial de ese régimen que "renegaba" del comunismo y de las relaciones con la URSS.

Fueron, son y serán repugnantes en Cuba, en España y en todas partes.

[ topoloco ] ha dicho:
21-07-2021

Con la memoria liberticida van otra vez a por la cruz del Valle los Caídos. ¿Dirá algo el Montonero que vive en el Vaticano