[ TIRAD SOBRE EL PIANISTA ]

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ANCELOTTI SE RINDE, EL BERNABEU PITA

Con lo importante, lo mollar, lo que nos pone en las listas de Forbes resuelto tras la venta de Di María, el REAL MADRID F.P., Sociedad Sabatínica (a la que algunos equivocados llaman Corleónica) iniciaba la Liga con un ambiente de inexplicable alegría en los aledaños del Bernabéu. Inexplicable, para mí, porque luego de perder la posibilidad del pregonado sextete a las segundas de cambio, tras perder la Supercopa de España en un lamentable partido, la animación alrededor del primer round de la Liga frente a un recién ascendido Córdoba se me antojaba excesiva. Pero es tan grande el Real Madrid C.F. que siempre produce emoción entrar en el santuario blanco aunque sea para ver un bodrio de partido como el que presenciamos ayer. Yo, que ya no soy un novato en las gradas, me emocioné al oír el Himno de la Décima. Fue lo único bueno que me llevé del partido junto a la compañía de los amigos y el placer de ver jugar a Kroos, el único jugador del Madrid que pasó el corte. Ese jugadorazo que, inexplicablemente, el Bayern de Guardiola dejó escapar.

Poco antes de que comenzara el partido, y aunque algunos madridistas no querían – o no podían - creerlo, ya la prensa casillesca había dado por sentado que Iker jugaría Liga y Champions y que Keylor Navas se limitaría a los partidos de Copa. La incoherencia de Ancelotti, que el año pasado quitó la titularidad a Casillas en Liga, nos deja a muchos totalmente descolocados porque, como dice un querido amigo mío, a lo que lleva la razón es a concluir que Carlo y Vecchi consideran que Keylor es inferior a Diego López – que era el titular en Liga desde los tiempos gloriosos del gran Mourinho – y que lo que vimos en los entrenamientos, esos ridículos saltos de un hombre físicamente impotente, no eran más que una genial maniobra de desinformación. Si es así hay que concluir que Ancelotti ha captado muy bien la esencia sabatinesca de su Jefe Superior (¿O es SER?). Pero amigos, el Bernabéu, ese sitio que aloja a gentes tan especiales ya ha empezado a abrir lo ojos y ayer los silbidos al capitán eran audibles claramente –aunque todavía no unánimes- y no hubo aplauso alguno compensatorio. No nos cansaremos nunca de insistir en el insulto que representa la titularidad de Casillas para un equipo como el Real Madrid. No nos cansaremos jamás de apuntar que esta situación tiene dos responsable máximos: Florentino Pérez y Ancelotti. Del primero, para el que lo más importante es la empresa REAL MADRID y es un fan tan adorablemente ingenuo como el niño que, a mi espalda, hacía reverencias a Isco, no me espero nada bueno en el aspecto deportivo; del segundo, que ya tenía resuelto el problema de la titularidad en la portería, me espero, de ahora en adelante, lo peor: Ancelotti ha sacado la bandera blanca, se ha bajado los pantalones y ha dejado, triste y vicariamente, a los madridistas con principios con el culo al aire. 

¿Algo que decir del partido de ayer? Pues sí, que el Córboba hizo un partido muy digno en un campo difícil, que nunca se arrugó y que hasta el tanto de Ronaldo en el minuto 89 dio la impresión de podía empatar el partido. Porque hablar de fútbol no es fácil, tan mal ví ayer a los blancos. El juego del Madrid me dejó muy malas sensaciones: Cristiano, me parece, que no está para jugar, que necesita descanso y que la posición en la que se movió ayer durante la mayor parte del partido, la de delantero centro, no es la suya; Bale estuvo desacertado en casi todo lo que hizo, eso sí, está en buena forma física porque corrió tan rápido y con tanta fuerza que Usain Bolt habrá comenzado a preocuparse; James estuvo muy mal, y lo que es peor, al ser el hombre que ha dejado fuera del once titular al idolatrado Isco necesita convencer al graderío pronto o, me temo, que llegarán los pitos y los abucheos; Arbeloa, Ramos y Pepe muy mal. La pitada que recibió Arbeloa cuando fue sustituido por Carvajal, aunque excesiva, fue merecida. Creo que Álvaro, como Alonso, a los que admiro mucho como profesionales, no están ofreciendo el nivel requerido en este equipo; Marcelo y Modric estuvieron un poco por encima de la media de la jornada, pero por debajo de su nivel. Y dejo al final a Casillas. ¿Qué más se puede decir de un muerto viviente? Casillas da mucho miedo, muchísimo. El Madrid debía habilitar un seguro para los madridistas con problemas cardíacos, Casillas matará a más de uno: en cada corner, en cada disparo por alto, en cada salida, en cada balón que toca ya uno se espera siempre lo peor. Casillas es el capitán y el símbolo del Real Madrid que se vio ayer en el campo: un equipo gris, inseguro, poco fiable. ¿Se cotiza esto en bolsa? ¿Lo valora Forbes? No, seguro que no y por eso al Presidente Pérez le importa poco.

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