[ LUCES DE CHAMARTÍN ]

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VOX Y LA DESMEMORIA HISTÉRICA

 

Junto a casi toda la clientela de este Noble Bar, asisto, parte atónito, parte extasiado, al éxito sin precedentes de VOX en Andalucía, pero espero que Don Santi me permita un consejo: deja estar tranquila la Ley de Memoria Histórica, chaval, te cuento:

En los primeros ochenta, antes de que el PSOE se empezara a cargar la educación en España, una ley como la antedicha hubiera supuesto, efectivamente, un instrumento peligrosísimo, probablemente omnímodo, en manos de la izquierda, según el viejo ideal leninista de una masa de choque adoctrinada y poco pensante en manos de una élite brillante y estrictamente seleccionada. En realidad, Lenin tampoco inventó nada nuevo, ya decía Friedich Der Grosse que cuanto más supieran los oficiales, y menos los soldados, mejor para un ejército. 

Pero hoy ya no lo es tanto, gracias, o por culpa, de la LODE primero y la LOGSE después. Sí, efectivamente, el PSOE ha logrado su objetivo de destruir la capacidad crítica de la juventud española, y hacerla así más receptiva a las mentiras que nos meten en la escuela y la tele, pero sus propios dirigentes actuales son producto del mismo milieu, que decía mi maestro Bloch, y son igual de zopencos que la plebs, o más, si cabe, porque para ser dirigente de un partido tienes que demostrar un grado supino de conformidad ideológica que a la masa no se le exige. Una turba adocenada en manos de un Felipe, Guerra, Maravall, Semprún, Solana o Rubalcaba es verdaderamente invencible, pero esa misma reata en manos de Jesús Caldera, Pepiño Blanco, Leire Pajín o Carmen Calvo, puede ser muy vocinglera y alborotadora, crear muchos problemas, pero jamás se va a convertir en el Partido, con mayúsculas leninistas, que detente un poder absoluto e invulnerable.

Maravilloso, pero, ¿Qué tiene que ver todo esto con la Ley de Memoria Histórica? Pues que el secreto para que el “Estado y Revolución” leninista funcione reside en que los cuadros del Partido sean conscientes de que las patrañas que se le administran a la masa no son verdad. Una cosa es que al populacho solo se le deje mirar a la calle a través de una ventana de cristal rojo, pero los jefes, los que toman decisiones, no pueden permitirse ese lujo, y los pocos que lo han intentado y no han sabido adaptarse a la realidad, como Pol Pot o Largo Caballero por ejemplo, suelen durar muy poquito.

Los dirigentes socio-podemitas se han creído, realmente, los embustes oficializados por la Ley de Memoria Histórica. La lista es infinita, y de sobra conocida por toda la concurrencia, de modo que no voy a abundar en ello; me voy a centrar en dos lecciones que los años 1931 a 1939 deberían haberle enseñado a la izquierda pero que no parece que haya sido el caso, porque si lo fuera, hoy VOX no tendría un 11% del voto en Andalucía, y ya veremos si no un 20% en toda España el año que viene.

Empezaré, como es mi costumbre, por la más sencillita y la que discutiré menos. Repitan conmigo: una cosa es que la izquierda haya conseguido que llamar a España “España”, y no “staospaniol” o “stepaí” en la tele sea considerado “facha”, y otra muy, pero que muy diferente, es que el español de a pie no sea patriota. 

Porque a la izquierda, y en este caso también a la derecha, curiosamente, parece que se les ha olvidado que una de las primerísimas causas del Alzamiento Nacional de 1936 fueron los estatutos de autonomía de País Vasco, Cataluña y Galicia, como cualquiera puede leer en las editoriales de periódicos derechistas, las pocas ediciones que el muy democrático gobierno republicano no prohibía aduciendo cualquier pretexto, o en la propia correspondencia entre Mola y el resto de conspiradores, quienes, por cierto, eligieron llamarse a sí mismos  “Nacionales” y enarbolar la tradicional Bicolor. Tampoco parece que el giro ultranacionalista que adquirió la propaganda republicana a partir del desastre de Aragón en 1938 haya recibido ninguna atención. Después de dos años de Guerra, y después de ver cómo el Ejército Popular no tenía ningún Alcázar, ningún Oviedo ni ningún Belchite, por fin se dieron cuenta los próceres comunistas de que el español de a pie puede votar o manifestarse por la República, pero que morir, lo que se dice morir, solo está dispuesto a morir por España. Por supuesto, una vez que perdieron definitivamente la Guerra, que tuvieron que refugiarse en el extranjero, y que tampoco parecía que Franco le iba a ceder Menorca a Mussolini ni Tenerife a Hitler, como juraba la propaganda comunista, pretendieron olvidarse de esos nueve o diez meses de rabioso nacionalismo español y volver al discurso internacionalista, pero ahí están las hemerotecas y los archivos para el que los quiera consultar. 

Y así estamos, en el 2018 como justo ochenta años antes, con nuestro rojerío olvidándose de que, aunque no lo diga públicamente, la inmensa mayoría de los españoles ama a su Patria. Los andaluces no han votado VOX porque prometa bajar los impuestos, acabar con la escandalosa corrupción de los gobiernos autonómicos socialistas, o sacar a Andalucía de la cola de España, porque eso ya lo lleva prometiendo el PP cuarenta años, y por cierto cumpliéndolo en el resto de España cuando gobierna, y cuarenta años llevaban los andaluces votando socialista. No, los andaluces han votado VOX, y, no nos olvidemos, Ciudadanos, que ha más que doblado su representación, porque están hasta los santísimos de la abierta comunión de Podemos, el amiguismo tímido del PSOE, y la blandenguería del PP con los secesionistas catalanes. Los únicos partidos que han demostrado alguna firmeza contra el secesionismo han sido Ciudadanos, capitaneado por una andaluza en Tierra Enemiga, nada menos, y sobre todo VOX, y ahí los tienen, con un tercio limpio de los votos de la región más izquierdista de España. Si el rojerío quiere seguir pensando que millón y medio de españoles se metieron en una trinchera en 1936 para defender a “los ricos” o para que no quemaran iglesias, y si quieren creerse que a los 400.000 españoles que han votado a VOX en Andalucía, la región más hospitalaria, generosa y amable de España, lo que de verdad les molesta es que su vecino sea ecuatoriano, allá ellos y mejor para nosotros. Si mirasen alguna vez hacia atrás, verían que a sus manifestaciones, encabezadas por banderas rojas, tricolores, o autonómicas, todas son bienvenidas menos la Nacional, cada vez va menos gente.

Y llegamos a la segunda lección, un poco más compleja: la izquierda, en su afán revolucionario, se ha convencido a sí misma de que la destrucción del aparato del Estado y del Imperio de la Ley le beneficia ad infinitum, pero eso no es del todo cierto, como un estudio siquiera superficial de la Historia reciente de España les confirmaría, la Historia de verdad, claro, no las patrañas que conforman su Memoria Histórica. Por supuesto que como arma propagandística la Ley de Memoria Histórica le resulta imprescindible a la izquierda, porque si la mayoría de la gente entendiese de verdad lo que la izquierda le hizo a España de 1931 a 1939, no volvía a ganar unas elecciones jamás, pero el problema, para ellos, es que hasta los jefes, los que dictan la estrategia, se lo han creído todo de verdad.

La izquierda española lleva 150 años poniendo en duda públicamente, y cada vez que tiene ocasión, la legitimidad de las leyes, cuando no del derecho a la vida de los discrepantes, desde las amenazas de “atentado personal” del Pablo Iglesias viejo, el del PSOE, a Maura y Dato en plenas Cortes, a la “profunda emoción” que al Pablo Iglesias de hoy le produce que le hundan la cabeza a un policía. Para la izquierda, cualquier consenso al que se llegue con la derecha no es jamás un destino y un fin en sí mismo, es simplemente un paso más hacia el único, inmutable e irrenunciable objetivo final, la dictadura del Partido Único. Los acuerdos alcanzados con la derecha no son vistos jamás como un marco equitativo para todos en el que trabajar, sino como unos instrumentos que se usarán, y se invocarán, en la medida en que convenga, y que serán desechados cuando se perciba la oportunidad de conseguir más.

La izquierda española disfrutó de una Constitución, la de 1931, abierta y tendenciosamente escorada a la izquierda, que prácticamente impedía a cualquier derecha que saliera elegida llevar a cabo políticas de derechas, pero cuando en 1933 vieron que aun así la derecha era capaz de ganar unas elecciones, quisieron romper aquel status quo; una vez más, cuando en 1978 les fue concedida, porque eso es exactamente lo que es la Constitución de 1978, una concesión del Régimen gobernante, una Carta Magna extraordinariamente generosa y que les permitiría gobernar como les diese la gana, también eso les ha dejado de servir en cuanto ven que la derecha es capaz de ganar unas elecciones. Los que en 1931 y 1982, respectivamente, se celebraban como documentos que reflejaban los extraordinarios avances de la clase trabajadora, en 1933 y 1996, en cuanto la izquierda se vio fuera del poder, habían pasado a ser “cárceles de las libertades”, retrógrados y trasnochados textos, fruto de una “generación anterior”, que ya no reflejan la realidad actual. La izquierda te dice que el mus es el mejor juego de cartas del Universo, en lo que por cierto estoy de acuerdo, y te obliga a jugar aunque a tí no se te de muy bien y prefirieras otro juego, pero, una vez empezada la partida, si se encuentra con que lleva quince al punto, entonces te dice que el juego era la escoba, que lleva quince y que gana ella.

Las derechas españolas, tanto la CEDA de 1936 como el PP del 2018, tan parecidos en casi todo, incluso en la personalidad de sus respectivos jefes, Gil Robles y Pablo Casado, muy dados ambos al postureo dialéctico cuasi-radical pero bien poco valientes a la hora de responder con fuego al fuego de la izquierda, siempre han sido muy reacias a la violencia callejera o incluso al filibusterismo parlamentario del que constantemente se aprovechan las izquierdas. En general, y mientras la situación no sea intolerable, nuestras derechas están dispuestas a jugar bajo unas reglas ya de por sí escoradas a la izquierda, y a hacer la vista gorda ante violaciones de esas reglas por parte de la izquierda mientras no sean demasiado flagrantes y descaradas. 

Pero la izquierda no aprende. No les vale con un sistema bajo el cual van a gobernar tres cuartas partes del tiempo, y en esa otra cuarta parte la derecha no va a poder llevar a cabo casi nada de su programa porque hay multitud de trabas legales, sindicales o mediáticas que se lo impiden. No, la izquierda lo quiere siempre todo, siempre acaba rompiendo las reglas de su propio juego, confundiendo la generosidad de la derecha con cobardía, y siempre acaba perdiéndolo todo.

La izquierda se lanzó a la revolución en 1934, proclamó abiertamente en Febrero de 1936 que en España no volvería a haber otras elecciones jamás, arrestó a José Antonio en Marzo por posesión ilícita de armas mientras no había un diputado socialista o comunista que no anduviese con escoltas armadas de docenas de hombres, usando una interpretación extrema y torticera de las leyes, se cargó a Alcalá Zamora en Abril por no ser lo bastante radical, y eso que lo habían puesto ellos mismos en 1931, organizó una campaña masiva de violentas huelgas generales y quema de iglesias en Mayo, indultó a todos los golpistas de 1934 en Junio, y en Julio, ya directamente sacó de su casa al jefe de la oposición de madrugada y le descerrajó ocho tiros en una cuneta.

Y ¡La derecha se revuelve el 18 de Julio! ¿Qué sorpresa, verdad? Después de haberte pasado años pervirtiendo la Ley, ¡Qué ultraje que la derecha no la respete! Después de ponerle una plaza en cada ciudad y pueblo de España a Galán y García Hernández, dos militares que se sublevaron contra el gobierno en 1930, ¡La felonía de los militares sublevados en 1936! Después de aguantar docenas de asesinatos que quedaron impunes ante la absoluta pasividad de la policía, ¡Qué violenta es la Falange cuando se arma y responde! En suma, un gobierno y unos partidos que se habían pasado cinco años pisoteando y prostituyendo la Ley para doblarla a su beneficio, sorprendiéndose de que, al final, la derecha también empiece a pasársela por el forro de las gónadas.

Porque no uso el verbo “sorprender” con sorna, queridos lectores, todo lo de arriba no son artificios dialécticos ni hipocresía por parte de la izquierda, realmente se lo creyeron en su día y se lo siguen creyendo hoy. Parece que las izquierdas y el Gobierno por ellas controlado a partir de Febrero de 1936 sí tenían noticia de que algunos militares estaban preparando algo, pero no hicieron nada por impedir el Alzamiento, convencidos de que no tendría apoyo popular. Verdaderamente, la izquierda estaba convencida de que la quema de cientos de iglesias a plena luz del día solo había indignado a cuatro viejas beatas, que la Revolución de 1934 solo había asustado a los dueños de las minas de Asturias, y que el asesinato de Calvo Sotelo, sacado de su casa de madrugada y asesinado en una cuneta ¡Por la policía! era comparable a los tiroteos entre Falange y los anarquistas. La izquierda se negó a prepararse para un golpe de Estado primero y para una Guerra después, ya consumado el Alzamiento, y acabó huyendo al exilio en 1939 sin haber entendido jamás la relación causa-efecto entre su abierto desprecio por la ley, la Constitución y las reglas del juego democrático primero, y el Alzamiento violento de la derecha después. Habiéndose creído que Gil Robles era toda la derecha, no supieron ver cómo unos grupos más minoritarios pero más firmes en sus convicciones y mejor organizados se iban a convertir en el ejemplo y liderazgo que estaba esperando toda la derecha para defenderse.

Y así, Memoria Histórica, llegamos al 2018 en una situación parecida. Por supuesto que ahora la violencia es prácticamente inexistente, pero no nos dejemos engañar por las circunstancias, por las manifestaciones de la acción política, y estudiemos la sustancia: Ahora, como en 1931-1936, tenemos unas izquierdas que reniegan de la Constitución constantemente, que rehúsan respetar la Bandera y la Jefatura del Estado que nos hemos dado todos y que nuestros padres votaron masivamente en 1978, que justifican, amparan, perdonan y hasta apoyan el terrorismo  vasco y el golpismo catalán, y que, en general, demuestran el más absoluto desprecio por las reglas comunes que ellos mismos celebraron no hace tanto como un enorme avance democrático y social. Y en 2018, como en 1936, el rojerío se ha pensado que toda la derecha es, somos, Pablo Casado, con una mano llamando perro y moro a Sánchez, y con la otra pasteleándose el reparto de tribunales con el PSOE.    

Seguid, queridos socialistas. Seguid interpretando el auge de VOX como un “fascismo” fruto de las más bajas pasiones humanas, y no como una reacción de autodefensa ante vuestras constantes agresiones, y seguid escandalizándoos por su pretensión de modificar esa misma Constitución que vosotros lleváis conculcando y menospreciando por lo menos quince años. Pero sobre todo, amados: seguid pensando que podréis contar con la derecha que desde ayer llamáis “moderada”, aunque hasta anteayer y durante los cuarenta años anteriores la llamabais “nazi” sesenta veces al día, para aislar y discriminar a VOX, o que los votantes de una y otra derecha son vasos estancos sin transvase posible entre uno y otro, que acabareis como vuestros homónimos en 1936, no entendiendo de dónde han salido, de la noche a la mañana, tantos patriotas dispuestos a defender a España.

No os voy a animar, sociatas, en fin, a seguir tensando la cuerda de la violencia con la esperanza de amedrentar a VOX, o peor, de provocar una respuesta en especie, porque al final acabaríamos, esta vez de verdad, como en 1936, pero no dudéis, queridos: si volvieseis a lo mismo de entonces, acabaríais igual, y por exactamente las mismas razones. ¡Memoria Histórica!

P.D: Si lo solicitan, un día me explayaré sobre dichas razones, por qué o por qué no lucharon y murieron los españoles entre 1936 y 1939, pero, por hoy, ya vale.

COMENTARIOS [0]
[ retaso ] ha dicho:
07-12-2018

"el español de a pie puede votar o manifestarse por la República, pero que morir, lo que se dice morir, solo está dispuesto a morir por España." (ALMP)

Como bien sabemos, la siniestra es todo mentira. Y una de las más habituales es la de acusar a otros de aquello que ellos mismos son y hacen, igual que son el perfecto ejemplo del "dime de qué presumes y te diré de qué careces". Les gusta decir aquello de "no comparto lo que dices, pero moriría porque tuvieras el derecho a decirlo". Ja, ja, ja, ja, ¿se puede ser más falso?

[ retaso ] ha dicho:
06-12-2018

La siniestra sigue igual que siempre, ahora como durante la Segunda República: criminal. Pero las circunstancias actuales no son las de entonces, en muchos sentidos, algunos de ellos decisivos. Por eso es que no creo posibles los presagios de Alekhine, de un conflicto "a exterminio". Acordáos de lo que pasó en los Balcanes, con intervención de la OTAN dirigida por el meapilas de Javier Solana (el mismito que había dirigido en España la campaña de "No a la OTAN"). Por no hablar de que el país fué vendido al BCE -este chiringuito y sus fiestas se pagan a base de Deuda, no se olvide. Porque del "Una, Grande y Libre", lo que ya no nos queda es el "Libre" -o sea que de "Grande" también poquito.

Se acusa a VOX de antieuropeo, confundiendo Europa con la Unión Europea. Tan absurdo fue dividir España en Autonomías como convertirnos en siervos de Bruselas. Ambas cosas han destrúído nuestra soberanía y nuestra libertad. Hay mucha tarea por delante...

[ ocin ] ha dicho:
06-12-2018

Sigo encantado cuando leo a ALMP, y aqui tienes un peticionario para que nos des la segunda parte.

Mi padre, que se chupó los tres años de la guerra, a la pregunta de cualquier cosa relacionada con ella, sólo decía " Hijo, que nunca se vuelva a repetir, no se puede contar las locuras que hemos vivido ".

VIVA ESPAÑA y LA LIBERTAD

[ portega ] ha dicho:
06-12-2018

Gracias, ALMP. 

Un trabajo concienzudo, que explica bien clarito, que la izquierda no ha cambiado nada, en 80 años en España. Si gana hay democracia. Si pierden, los votantes son tontos.

También es cierto que la derecha ha contribuido a que con la llegada democracia volviera a crecer poniendo los medios de información en manos de la izquierda, para intentar perdonarse su supuesto pecado original

La derecha, cuando han gobernado, se ha despreocupado de la ideología y se ha limitado a cumplir, como funcionarios, resolviendo los problemas que otros dejaban. Nos guste o no, España es mayoritariamente de izquierda, actualmente, porque las nuevas generaciones han sido educadas siguiendo ese patrón y los medios, reafirman esas ideas, todos los días.

De momento, los que han empezado la guerra, son los de ultraizquierda, y aunque se informa, de tapadillo, los medios están esperando la respuesta de algún descerebrado, para cargar contra VOX y justificar la violencia.

En estos dos años se juega el futuro de España.

Si las próximas generales vuelve a ganar la izquierda, cambiarán la Constitución, para convertir España en confederal, se valdrán de consultas para evitar las mayorías que indica la propia Constitución.

Ese es el objetivo final.

 

 

[ Alekhine ] ha dicho:
06-12-2018

Extraordinario artículo, ALMP, como el anterior de bg_rules, sobre el mismo asunto, con perspectivas algo diferentes pero, conclusiones similares.

Lo que algunos de por aquí nos tememos es que vuelva idéntico grado de violencia que a partir del 31 - 34 y, por el mismo lado. De hecho, ya ha habido episodios violentos, siempre de los zurdos y con las víctimas de la misma extracción que en aquellos años del siglo pasado. Y, por las deyecciones de Pablo Mezquitas tras los resultados electorales en Andalucía, me temo que la escalada es inminente y que el eufemismo de las "fuerzas del orden" van a mirar para otro lado e, incluso, van a apoyar a los violentos. Justo, como en aquel tiempo.

La verdad, creo que, a no mucho tardar, vamos a repetir nuestra historia, al no haber aprendido de ella. Y, esta vez, será un conflicto de exterminio por ambos bandos. Espero que el que triunfe sea el nuestro pero, todos tendremos que esforzarnos en ello y no habrá excusas para evadirse de él.