[ LUCES DE CHAMARTÍN ]

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LA FILANTROPÍA BARATA

Dice Podemos que la donación de 320 millones de euros para la lucha contra el cáncer que Amancio Ortega acaba de anunciar es “filantropía barata”. Supongo que sí, que para D. Amancio 320 kilazos son “filantropía barata”, pero eso, viniendo de un partido cuyos comedores sociales y obras benéficas brillan por su más absoluta ausencia, es un chiste de mal gusto.

No vengo, sin embargo, a criticar la inmensurable hipocresía de la izquierda, porque servidora, en cuestión de argumentaciones, antes muerta que sencilla, y a fe mía que criticar la doble moral de la izquierda es como llenar un barril de besugos y luego ponerse a pescar en él. A lo que vengo es a intentar responder a una cuestión que siempre me ha causado perplejidad: ¿Cómo puede ser que la caridad, y cuanto más cuantiosa es, peor, le produzca esas alferecías galopantes a la izquierda, los sedicentes defensores de los “necesitados”, del “pueblo”? ¿Cómo se puede pasar uno el día poniendo el grito en el cielo porque “los niños pasan hambre”, hasta el punto de inventárselos donde no los hay, léase Carmena, y luego mentarle los muertos al primero que dona dinero para esos mismos niños?

En mi opinión, hay dos razones principales, y comenzaré con la menos importante: la izquierda, más que gustarle, que también, necesita presentar a la clase empresarial entera como unos desalmados que se desayunan niños hambrientos con patatas, capaces de vender a su propia madre para ganar un euro más. El aparato ético y filosófico entero de la izquierda se basa en la noción de que los empresarios tienen más dinero que usted porque son más crueles y egoístas que usted, no porque sean más inteligentes o hayan trabajado más. La idea es que cualquiera podríamos haber sido Amancio Ortega si decidiésemos dejar de lado todo nuestro progresismo y nuestra solidaridad. Claro que D. Amancio tuvo seis docenas de ideas geniales una detrás de otra, el coraje necesario para jugárselo todo por ponerlas en práctica, y la voluntad de trabajar como una reata entera de mulas para verlas crecer, pero todo eso son futesas al alcance de cualquiera. ¡Albricias, damas y caballeros, o, en menos fascista, compañeras y compañeros! Qué va, ustedes son todos unos genios, lo que pasa es que Amancio Ortega tiene los millones que usted no tiene porque ha estado dispuesto a revolcarse en un fango ético que usted ni tocaría, faltaría más, que para eso compra usted su chocolate “Fair Trade” y sus adornitos caseros a algún perroflauta fumado en una “feria medieval” de algún pueblo.

Y claro, cuando D. Amancio, o Bill Gates, o Warren Buffett, salen donando miles de millones a causas benéficas, a la izquierda no le cuadra, y reacciona de la única manera que sabe y puede: adaptando la realidad a su discurso, no viceversa, que los hechos y los datos son de un reaccionario que tira para atrás. Como no se puede ni discutir la posibilidad de que los empresarios donen dinero porque tienen su corazoncito, hay que decir que es que buscan publicidad, o exenciones de impuestos, o vender más productos, o quien sabe qué. Ni siquiera se puede aventurar la posibilidad de que sí, quizás D. Amancio sea un miserable casi todo el tiempo, pero que todo el mundo tiene un día tonto y rumboso: no, no vale ni eso, porque la izquierda no entiende de matices, y como todo el mundo ha de ser, forzosamente, del todo bueno o del todo malo, los empresarios son malos malísimos, porque lo dijo D. Karl hace ciento ochenta años, y vale ya. 

Siguiendo el mismo corolario, “la gente”, “el pueblo”, “los de abajo” son siempre buenos sin excepción, siempre que, por supuesto, la definición de “gente” la escriba la izquierda. Entonces, las expresiones de caridad de “la gente” deberías ser aplaudidas, publicitadas y promovidas, ¿No? ¿Qué un malvado empresario done 320 millones para darle publicidad a sus blusas es execrable pero que un ama de casa que hace malabares para llegar a fin de mes encuentre un euro que darle al mendigo de la esquina será un ejemplo a seguir, ¿No? Pues no, tampoco. 

¿Por qué tampoco la gente de a pie, esos que se supone que son todos de izquierdas, porque si no, no son “gente”, puede hacer con su dinero lo que le plazca? Por supuesto, el que la Iglesia canalice la mayoría de esa micro-caridad no puede ser nunca del agrado de la izquierda, a cuyos sindicatos y partidos Cáritas sonroja con cada paria de la tierra que da de comer, pero no creo que el anticlericalismo sea la fuente principal del odio que el rojerío le demuestra a la caridad. Si se fijan ustedes, por cada vez que un rojeras haya hecho campaña por la Cruz Roja o por ACNUR, instituciones perfectamente laicas, habrá mil ocasiones en las que se haya movilizado por los sindicatos, o apoyando a este o aquel candidato, o por la secesión de este o aquel territorio, o porque desaparezca Israel, o por cualquier otra cuestión política y no humanitaria. ¿Qué tiene la izquierda en contra de que la gente ayude a otra gente? ¿No habíamos quedado en que “la gente” era buena, siempre y sin excepciones, igual que “el capital” es malo también siempre y del todo? ¿Por qué, entonces, le molestan tanto a la izquierda las manifestaciones de esa supuesta bondad?

Porque el problema no es la ayuda en sí, sino la libertad de ayudar o no: he aquí el verdadero problema que tiene la izquierda con la caridad: no son los aspectos éticos, sino los políticos, porque, para la izquierda, como para el fascismo, el puritanismo protestante, el catolicismo preconciliar, el islam de hoy mismito, y, en general, todos los regímenes totalitarios que en la Historia han sido, la ética es una cuestión pública y no privada, y por tanto es una y la misma cosa que la política.

La izquierda nos dice que “la gente” es buena, pero tiene miedo de que, en libertad, no lo demuestre en la medida, o de la manera, que ellos predican, igual que también le da miedo que vote, no vaya a ser que vote lo que no es. Claro que, cuando “la gente” vota o hace lo que no debe entonces dejan de ser “gente”, y pasan a ser ricos, o idiotas o viejos, o cualquiera otra de las lindezas que normalmente aducen para justificar el incómodo hecho de que “la gente” no haga lo que ellos nos juran que están deseando hacer, pero todo eso solo sirve hasta cierto punto, es una solución coyuntural, no estructural.

La solución estructural, la que de verdad le pone al rojerío, la que insinuó Marx, expuso explícitamente Lenin, y han practicado todos desde el mismo Lenin hasta los Castro, es destruir la libertad: si te quieres asegurar de que la gente siempre haga lo que se supone que tiene que hacer, la manera más sencilla es, evidentemente, obligarla a hacerlo, que luego ya se encargará el gigantesco aparato propagandístico que siempre acompaña al rojerío de proclamar a los cuatro vientos que la gente venera a Lenin no porque la única alternativa sea el gulag, sino porque le enrolla el asunto, y tal. 

La filantropía que le gusta a la izquierda no es la “barata” de Amancio Ortega, sino la más barata de todas, esta es, la que se practica con el dinero de los demás: la filantropía obligatoria, establecida por ley, sea ley fiscal en las socialdemocracias, sea ley a secas en el comunismo, porque comunismo solo hay uno, el totalitario. Cuando el Estado te quita a la fuerza un tercio, o dos tercios, o tres cuartos de tu dinero, dicho Estado puede llenarse la boca con “la solidaridad de la clase obrera”, y con que “la gente”, una vez liberada del explotador sistema capitalista, es buena por naturaleza, pero claro, si se deja que la gente done dinero si quiere, unos lo harán y otros no, y entonces el sombrajo de que la Humanidad nació buena y solidaria se les cae encima. 

Y es que a la izquierda, “la gente” esa en cuyo nombre dice que gobierna le merece una ínfima opinión y ni la más mínima confianza: no sólo quiere reducirla a la solidaridad por decreto, sino que tampoco quiere que tenga ni voz ni voto en la administración de los caudales que se puedan haber generado gracias a dicha solidaridad, sea pública y forzada o voluntaria y privada: y es que, si se deja que la gente aplique libremente el dinero que dona a las causas que le parezcan más meritorias, existe el riesgo de que dicha “gente”, a la que el progresismo se le supone, como antaño el valor en la mili, decida que dar de comer a un niño en África es más importante que pagarle el corte de pinganillo a un transexual, o que Cáritas hace mejor trabajo que el Observatorio Andaluz de Género, y oiga, eso no se puede permitir.

No, la izquierda, toda la izquierda, no se ha sacudido jamás del todo sus pulsiones, cuando no sus fantasías eróticas, totalitarias, y le revienta que haya flujos de dinero y beneficencia al margen del Gran Hermano estatal. Si tienes que cerrar tu fontanería, es, por supuesto, culpa del malvado “capital”, no del 60% de impuestos que te clavan, y si tu familia tiene luego que pedir ayuda para comer, dicha ayuda tiene forzosamente que venir del Papá Estado, o Mamá Autonomía, controlado por los sociatas, porque si viene de un comedor parroquial, una vez más, se nos cae el aparato agit-prop. Si creen que exagero, googleen la batalla que la Unta de Robalucía lleva emprendida contra Cáritas desde hace lo menos cinco años, pretendiendo que todas las donaciones, sean a la asociación que sea, se subsumen en el llamado “Banco Andaluz de Alimentos”. La idea es que los diez eurillos que ha podido sacar la Señá Matilde de su pensión, y que echa en el sobrecito de Cáritas movida por su Fe, los convierta Susana Díaz, santa patrona del “yo no sabía ná, que sólo era Consejera de Presidencia”, en tres euros de mucho progreso, para que los beneficiados puedan dar gracias al socialismo que les da de comer. Los otros siete, por supuesto, se perderán por el camino, en parte con destino a asociaciones quemaiglesias, pero eso también es progreso, parece.

Y es que, damas y caballeros, la caridad es terriblemente subversiva, y cuando es tan visible y cuantiosa como la de Amancio Ortega, más. Para la izquierda sólo existen dos flujos de dinero, según se haya instaurado ya el Paraíso De Los Trabajadores o no: si es que no, el flujo de dinero es desde la pobre y buena gente explotada hacia las cuentas suizas de los crueles explotadores; si es que sí, de los felices y generosos trabajadores al benéfico y omnisciente Estado, que ya sabrá cómo mejor emplearlo. Lo demás es filantropía barata.

COMENTARIOS [0]
[ ZAPEZIPI ] ha dicho:
08-04-2017

La flor de ZZ estaba hoy en Málaga. De vacaciones como tantos otros. Cosas de la Semana Santa. 

[ wh ] ha dicho:
08-04-2017
Citando a ZAPEZIPI :: No. 6 :: 08-04-2017

Otro partido similar a tantos otros. Ojo, que esta vez el enojo en mi alrededor mientras salíamos del campo era sordo pero profundo. Ni siquiera hubo pitos.

Otra vez una mala alineación con la maldita BBC y luego peores cambios. Otra ve...

Creo que es imposible resumirlo mejor, ZAPEZIPI. Totalmente de acuerdo.

[ ZAPEZIPI ] ha dicho:
08-04-2017

Otro partido similar a tantos otros. Ojo, que esta vez el enojo en mi alrededor mientras salíamos del campo era sordo pero profundo. Ni siquiera hubo pitos.

Otra vez una mala alineación con la maldita BBC y luego peores cambios. Otra vez la indolencia, la suficiencia tras el gol, el toque bobalicón sin mirar a portería para cerrar el partido. Otra vez en el filo de la navaja jugándonos la liga. Pero esta vez no resultó.

Nueve años seguidos de FP con una sola Liga. Y sin una crítica. Lo nunca visto en esta casa.

 

 

[ pezuco ] ha dicho:
08-04-2017

 

Pues eso, que el progrerío lo que quiere es "justicia social", esto es, quitarle al que se lo ha currado y es un malvado rico para quedarse con su dinero, y si sobra algo donarlo a causas progres.

Y no le gusta la caridad, pues ésta se realiza sin esperar nada a cambio e incluso a veces sin publicidad, en el más absoluto anonimato, y para más inry, la caridad es pregonada por la pérfida iglesia católica.

Luego nos sale la basura neocomunistoide con que no se declara a hacienda lo cobrado por el criminal régimen venezolano (Monedero), o nos trincamos una beca black (Errejonito), o nos buscamos el favor de papá para comprar un piso de P.O. para revenderlo después mientras se bebe dos cocas mientras pide su boicot...

Ya lo dice habitualmente un locutor en su emisora: "cómo les gusta el capital a estos anticapitalistas"...

 

P.D. Y nos dejamos empatar por los colchoneros para perder dos puntos y el liderato... Yo no trago a Zineduco, me tiene hasta los mismísimos y tengo claro que si cae algún trofeo será gracias a la diosa fortuna y a pesar del entrenador gabacho.

 

[ Pailán ] ha dicho:
08-04-2017

 

Buenos días de sábado

Ya se han jugado los dos primeros días del Masters y Augusta ha vuelto a ser inclemente con quienes afrontan esta cita sin la debida preparación física y mental. Dijimos en la entraduca del martes que la verdadera dificultad de este campo reside en lo que no se ve en el campo. Si el jueves fue el agua la que hizo una escabechina respetable, el viernes el picante lo puso el viento. Algunas conclusiones tras el corte, antes del fin de semana:

- Cuádruple empate en cabeza, con un sorprendente Charlie Hoffman, dos hombres Masters (Fowler y el cañonero belga Thomas Pieters) y un directivo de fúrgol (García Fernández). De este grupeto, sólo veo a Ricky Fowler con serias opciones. A continuación, encontramos un pelotón de candidatos con Ryan Moore, Justin Rose, Adam Scott y Jordan Spieth, que podrían dar un paso al frente si hacen una buena ronda. Mi favorito, Jon Rahm, está a tres golpes. No está mal, para ser la primera vez.

- No pasaron el corte Danny Willett, campeón del caño pasado (más que esperable) y, sorprendentemente, Bubba Watson (ganador dos veces esta década) y Dustin Johnson. De los españoles, se fueron para casa Chema Olazábal y Rafa Cabrera Bello.

- Fred Couples (57 tacos) está a tres golpes y Phil Mickelson (46), a cuatro. Qué bonita historia ver a uno de estos dos veteranísimos disputar la chaqueta verde el domingo por la tarde.

Mañana más. Fore!

 

[ wh ] ha dicho:
07-04-2017

Una vez más, en la línea de nickadams y ZAPEZIPI, agradezco el tema de esta entrada de ALMP. Esta casta-secta podemita -de los cuales apostaría que la suma de horas de trabajo reales de los que hoy ensucian con su presencia el Congreso no igualará nunca a la de Amancio Ortega o a la de los miles de empresarios, menos exitosos que él, que son  los que sostienen realmente a este país- que sólo sabe generar miseria no tiene más remedio que odiar por decreto a personas como Ortega o Bill Gates. Eso sí, ellos aspiran a tener lo que esto otros han conseguido, pero no a través del trabajo sino del expeditivo método que hizo millonario al puto Chávez: ¡exprópiese! Nuevos ricos Chávez, Maduro, los Castros, en la miseria millones de venezolanos y cubanos. ¡A ver si España despierta de una puñetera vez!

[ ZAPEZIPI ] ha dicho:
07-04-2017

Buen artículo! Y véase cómo critican estos rufianes tanto a Ortega por externalizar cierta producción como a Trump por anunciar lo contrario.

Otra cosa de actualidad hoy es el anuncio de la salida de la ciudad de Vigo de su Celtiña Club de Fútbol, culpando de ello a su ya famoso alcalde. Ya lo dijimos aquí cuando este caballerete utilizó el temporal de viento en la visita del Madrid para labrarse un camino similar al de Revilla el de las anchoas. Ya sale en la tele.

Y ojo también al Madrid y su BBC. Mañana ante el Atleti puede ser un día señalado.

 

[ NickAdams ] ha dicho:
07-04-2017

Justa defensa de Amancio Ortega y muy correcta valoración de las sucias y funestas intenciones podemitas. 

Lo de Lenin de generosa monja no tiene precio.