[ LUCES DE CHAMARTÍN ]

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LES VALE TODO, Y II

Como Fray Luis de León, Dicebamus hesterna die que la derecha parece incapaz de defender sus ideas de forma valiente, mientras que la izquierda despliega una habilidad, agresividad y desvergüenza inauditas. Hoy vamos a explorar la segunda razón de las que llamaba “ideológicas”, la causa última detrás de ese lamento tan estéril como frecuente entre la derecha: ¿por qué “la izquierda se lo sabe montar tan bien”?

Siguiendo a San Mateo, por sus obras los conoceréis, y es evidente que a la izquierda la economía, la ciencia, la técnica o la administración no se le dan muy bien, pero ¿tienen los comunistas, por el contrario, más habilidad innata para las Humanidades, para las disciplinas de las que precisamente se nutre el mundo de la cultura y la propaganda? A tenor de la hegemonía de la izquierda sobre el mundo del arte y la cultura, podría parecer a primera vista que sí, pero el argumento no aguanta un análisis un poco más sereno, por dos razones.

En primer lugar, este dominio es más aparente que real. Una cosa es que sólo se oiga hablar de política a escritores, dramaturgos y cineastas de izquierdas, y otra muy diferente que realmente haya más autores izquierdistas que de derechas. Delibes no podía abrir la boca sobre política, mientras que Umbral publicaba sus simpatías a los cuatro vientos, pero los libros del uno se vendían y venden tanto como los del otro, y mejor no hablamos de las cifras de audiencia de Trueba o Michael Moore comparadas con “Los últimos de Filipinas” o Clint Eastwood porque ya me da la risa. 

Y en segundo, me temo que estamos confundiendo efectos con causas. El discurso filocomunista ya dominaba la vida política occidental en los años de la inmediata postguerra mundial, mucho antes de que esta hegemonía se trasladase al mundo de la cultura. Es este dominio en el discurso político lo que, precisamente, ha permitido el dominio cultural, gracias al clima mediático propicio del que hablaba arriba, y también a las generosísimas subvenciones determinadas por la ideología y no por el valor artístico. Por supuesto, hoy en día los “intelectuales progresistas”, y no sé cuál de los dos términos es más falaz, contribuyen a perpetuar el dominio ideológico izquierdista, pero este ya existía mucho antes de que el rojerío se atreviese calificar como “fascista” una serie sobre los Reyes Católicos que además se ha atrevido, serán fachas, a tener un éxito arrollador.  

Bueno, quizás no hagan mejores películas o escriban mejores libros, pero más duchos en lo de la propaganda seguro que sí son, ¿verdad? Si piensan ustedes en la mercadotecnia como otra forma de propaganda, verán que tampoco. Venderle a alguien un coche que no necesita y cuya letra no puede pagar no es diferente de convencer a un trabajador para que te siga votando, elección tras elección, a pesar de que lo único que haces cuando gobiernas es crear paro. Las habilidades necesarias para la mercadotecnia y para la propaganda son exactamente las mismas, por mucho que las manifestaciones sean tan diferentes. Si Trotski o Dimitrov, por no hablar de sus sucedáneos ibéricos actuales, hubieran sabido octuplicar el precio de un teléfono por ponerle una manzanita en la carcasa, o vender “reducciones” y “deconstrucciones” a quinientos Merkels el cubierto, para mí que ahora estaríamos todos cantando La Internacional.

No, damas y caballeros, no es un problema de habilidad, sino de disposición. La izquierda no miente mejor porque tenga más habilidad para ello, sino porque está dispuesta a llegar mucho más lejos, porque carece de cualquier límite ético en la propagación de la mentira. Lo que hace única, y extraordinariamente efectiva, la propaganda comunista es su completa y absoluta desvergüenza para defender hoy un concepto y mañana su contrario, sin, por supuesto, perder la oportunidad de calificar como “fascista” a cualquiera que no viaje por la autopista ideológica a la misma vertiginosa velocidad, y con los mismos cambios de dirección, que ellos.

¿Son, entonces, los izquierdistas intrínsecamente más deshonestos, peores personas que los derechistas? Esta presuposición es todavía más ridícula, simplista y peligrosa que la de que “la izquierda miente muy bien”. Por supuesto, a nivel de dirigencia hay mucho caradura y mucho vividor, gente como Ada Colau, que si hubiera triunfado en las telenovelas de Antena 3, no se hubiera acordado en su puñetera vida de los pobrecitos desahuciados, pero a mí no me cabe la menor duda de que la masa de votantes de la izquierda es tan, o tan poco, bien intencionada y tiene tanta ética personal como la de la derecha. Como mucho, estoy dispuesto a aceptar que en el sentir izquierdista hay un importante componente de envidia, porque, en general, los que piden “redistribución” son los que no se saben ganar el cocido demasiado bien, pero de ahí a decir que para ser de izquierdas hace falta ser mala persona hay un océano que no estoy dispuesto a cruzar. Sí, ya sé que eso es exactamente lo que dicen ellos de nosotros, pero ese es su problema. En cierto modo, quizás Willy Brandt tenía razón con aquello de que “Quien de joven no es comunista, es que no tiene corazón. Quien de viejo es comunista, es que no tiene cabeza”, y que conste que no lo digo por mí, que ya me compraba el ABC con 16 años.

Voy a proponerles un solo ejemplo de funambulismo ético comunista para ilustrar la que creo yo es la verdadera razón por la que la izquierda miente tanto y tan bien, y estoy seguro de que la mayoría de ustedes sacarán sus propias conclusiones antes de leer las mías más abajo: estoy hablando del Pacto Molotov-Ribbentrop de 1939, y más en concreto, los dos giros de 180 grados que tuvieron que dar los discursos de los diversos partidos comunistas occidentales, primero en un sentido pro-nazi cuando se firmó el pacto, y después en el contrario a raíz de la Operación Barbarroja. Soy consciente de que no es un ejemplo muy relevante para nosotros, pero me parece especialmente interesante porque, primero, el “donde-dije-digo-digo-Diego” se produjo por partida doble, en 1939 y 1941, para acabar exactamente donde habían empezado, en que Hitler era muy malo; segundo, porque fue tan escandalosamente evidente, que hasta el propio Stalin dejó constancia privada de su desagrado; y, tercero, porque produjo un nivel de debate interno entre los diferentes partidos comunistas mundiales hasta entonces inaudito, y tampoco igualado después ni siquiera por la intervención soviética para acabar con la Primavera de Praga.

Pónganse ustedes en la piel de un comunista polaco, escapando de las “hordas fascistas” que invaden su país desde el Oeste mientras el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos invade, en alianza, desde el Este. O en la de uno francés, o español exiliado en Francia, mientras le exigen que apoye y defienda la ocupación alemana y se le prohíben los actos de resistencia. Se protesta a Moscú, se muestra extrañeza, e incluso Dimitrov llega a simpatizar por escrito con los camaradas occidentales, pero al final, es lo de siempre: si Moscú decía ayer que Hitler era la “bestia fascista”, pero hoy no se les toca un pelo a sus soldados, así tendrá que ser, y aunque alguna defección hubo, la inmensa mayoría tragó. ¿Por qué? ¿Por qué no se produjeron defecciones en masa? ¿Por qué hasta los comunistas británicos o australianos se abstenían de participar de la propaganda antinazi obligatoria en sus países, aun cuando les costaba arrestos y agresiones?

Porque sin la URSS, su NKVD y sus generosos subsidios, los partidos comunistas occidentales no podían aspirar a la victoria electoral, y aun así, su esperanza más creíble era una invasión soviética. La supervivencia de la URSS tenía necesariamente que ser el objetivo primario del comunismo mundial, y el Pacto Germano-Soviético fue en su día necesario para esta supervivencia, o eso creía Stalin, que para los comunistas era por supuesto lo mismo. Los comunistas no estaban ciegos, no eran tontos, no eran malvados, simplemente toleraban males que ellos consideraban menores para proteger el bien último. 

Porque mientras que la derecha es consciente de que los paraísos no existen en este mundo, y ni los dirigentes los prometen ni los votantes los exigen, la izquierda todavía cree en ellos. La izquierda miente a causa de su idealismo, porque tiene una concepción mesiánica y cuasi-religiosa del mundo, una visión que realizar, un Paraíso que obtener sin ir al Cielo. Y este mesianismo crea una hipermetropía moral que fija la mirada en el utópico lejano futuro pero que, en consecuencia, ve muy borrosa la miseria y la muerte de millones en el presente. 

Lo mismo sucede con la verdad. La Verdad, en singular, según los comunistas, es que se tiene que establecer la Dictadura del Proletariado como sea y a costa de lo que sea, y si La Verdad futura exige constantes mentiras hoy, que así sea. Los comunistas, por usar su jerga, no están tan alienados que no vean lo que pasa, o una versión razonablemente aproximada de lo que pasa, que todos, en mayor o menos medida, interpretamos lo que vemos. Como demuestran sus lugares de residencia, son perfectamente conscientes de que en Miami se vive mejor que en La Habana, y también saben que no todos los medios pueden estar “manipulados por el capital”, porque si no, no usarían las noticias que sí les convienen como armas arrojadizas.  

¿Qué hoy toca decir en Madrid que un butifarréndum fortalecerá la unidad de España, y mañana en Barcelona que España es un engendro despreciable que no merece sobrevivir? La Verdad es que “el proletariado” tiene que obtener el poder. ¿Que tenemos que organizar asaltos al Congreso en Madrid en nombre del “poder popular”, pero Capriles se merece la cárcel por “perturbar el orden público” en Caracas? La Verdad es que “el proletariado” tiene que obtener el poder. ¿Qué Fidel les restauró la “dignidad” a los cubanos, hasta entonces, parece ser, limpiabotas y meretrices de los gringos en 1950, a base de obligarles a convertirse en limpiabotas y meretrices de los españoles, italianos y franceses en 2016? La Verdad es que “el proletariado” tiene que obtener el poder.

Y así nos mienten con tanto éxito, porque el mentiroso más convincente es aquel que se cree su mentira, y, antes de mentirnos a nosotros, se mienten a sí mismos.

COMENTARIOS [0]
[ wh ] ha dicho:
21-12-2016

Esta vez la segunda parte, rompiendo la frase hecha, tan manoseada, ha sido más que buena.  

La otra parte del problema tan bien expuesto por ALMP está en los que compran y asimilan las mentiras. Los compradores de mentiras, en su inmensa mayoría desinformados, ignorantes voluntarios o adoctrinados a cambio de saber que pueden vivir -muy mal, pero vivir- sin dar palo al agua a base de la miseria igualitaria que tan bien organizan los regímenes comunistas cuentan como el que más, y es la masa social que garantiza la vida de las élites -que si que nadan en la abundancia "capitalista"- castristas, chavistas o podemitas, depende del entorno que estemos tratando...Pero claro, el problema es que leer, estudiar o investigar lleva tiempo y si te regalan un argumento sencillo que se asimila en sesenta segundos es muy fácil de repetir. Ejemplos:  Franco, el culpable de todo en España; el bloqueo yankee, el culpable de la miseria cubana; el imperialismo yankee, el culpable que Maduro sea un maldito ceporro que tiene hundida a Venezuela en la miseria más absoluta, etc.  Por eso es tan importante evitar que los mentirosos interesados controlen el sistema educativo y los medios públicos.

Menos mal que en la jodida situación en que estamos en Europa nos llega el rayo de esperanza que ni los medios y el stablisment, penosamente vendidos a la corrupta Hilaria, pudieron cambiar el voto de los electores...de hecho Hilaria volvió perder ese enfrentamiento. La mayoría de los norteamericanos han demostrado que no compran fácilmente la mierda roja.

 

[ ALMP ] ha dicho:
21-12-2016

Hola a todos, ya sabeis que no suelo comentar, pero quería agradeceros a todos la atención, y desearos una Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo. Las Fiestas de Invierno, o del Solsticio, que os las felicite Carmena.

[ pezuco ] ha dicho:
21-12-2016

 

Efectivamente, genial explicación de lo que algunos venimos defendiendo aquí, la mentira para el progrerío no es un dilema moral, tan solo un arma política.

Lo que a mi me revuelve el estómago es esa pastelosa tragadera de la supuesta derecha liberal que acepta los postulados progres para terminar en una derecha socialdemócrata. ¿Dónde está la defensa del derecho a la vida, de las victimas del terrorismo, de la reducción de impuestos, el combate ideológico de ese engendro de ideología de género?.

Leyendo, one more time,  la magnífica entrada de ALMP, al mencionar la operación "Barba Roja", o invasión de la URSS tras no poder realizarse el "León Marino" en el Reino Unido, me ha venido a la memoria algo que leí hace mucho tiempo, en el sentido de que cuando las tropas nacionalsocialistas traspasan la frontera Roja, los soldados soviéticos llamaban a Moscú y desde la capital bolchevique se insistía en preguntar si de verdad eran tanques alemanes... pues no podía ser que el aliado de Stalin invadiese la URSS.

En fin, que a lo mejor ALMP tiene a bien contarnos su opinión acerca de la rendición ideológica-moral de esta derecha socialdemocráta que padecemos. Ojalá.

 

P.D. Y ahora viene Aznarito bigotito, se pone en plan digno y renuncia a la presidencia de honor del PP. ¿Quién fue el que vomitó aquello de que el PP no es un partido de derechas sino de centro reformista? ¿De quién aprendería Rajao a tirar por la borda una mayoría absoluta en el parlamento, incluso retirando una ley educativa de Doña Espe o un plan para acabar con el PER andaluz?...Y en última instancia, ¿Quién eligió con su ínclito dedo a Rajao como su sucesor?.

 

 

[ Marcus48 ] ha dicho:
20-12-2016

Simplemente, ¡OLÉ!

Y ahora una para pensar. Ayer: 10.15 noche, 9 muertos en el atentado de Berlín -sólo habían pasado 40 minutos, más o menos, del mismo-; 12.00 noche, nada nuevo sobre "lo de Berlín", ¿censura? Y es que los medios occidentales se lo tiene que hacer mirar muy de veras y ¡ya!

[ NickAdams ] ha dicho:
20-12-2016

Acuerdo total con ALMP, y me quedo con esta frase como resumen: "La izquierda no miente mejor porque tenga más habilidad para ello, sino porque está dispuesta a llegar mucho más lejos, porque carece de cualquier límite ético en la propagación de la mentira."

A ver qué dicen del asesinato del embajador ruso, del tiroteo a la embajada norteamericana y al atentado terrorista en Alemania. Seguro que culparán a Trump.