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ORENGA DIMISION

Hoy empezamos por el final, cuando con el partido ya perdido, el Palacio de los Deportes puesto en pie ovaciona a Pau al sentarse en el banquillo, y unos instantes después, confirmada la vergonzosa y humillante derrota, esos mismos aficionados gritaron el título de este artículo: ¡Orenga dimisión!

No es para menos, la derrota de hoy es de las que escuecen más por la manera de producirse que por perder un partido tan importante. Pero este cataclismo no empezó hoy, sino cuando el ínclito presidente de le Federación Española de Baloncesto decide colocar en el puesto de seleccionador a un personaje tan incapaz como Mr. Orenga. Continuó la odisea cuando el Sr. Sáez decide mantener en el cargo a Orenga tras el Europeo de Eslovenia del año pasado. Las ausencias de jugadores importantes y la triste medalla de bronce ante Croacia sin duda ayudaron a ello.

Creemos que lo acontecido hoy en el Palacio de los Deportes va a pasar a la historia negra del baloncesto español. No nos parece una exageración afirmar que es el peor partido visto jugar a España desde hace mucho tiempo, quizá desde el desastre contra Angola, pero en aquella ocasión no teníamos este conjunto de jugadores.

Sobre el partido en sí mismo hay poco que contar. Salimos a la cancha a jugar como en un entrenamiento, y así es imposible. Francia se sabía la lección, salió a defender duro y a no dejar jugar en base a posesiones largas y a imponer un ritmo bajo donde se anotasen pocos puntos. Pero tampoco tuvieron que esforzarse demasiado, ya se encargaron los españoles en no defender y en olvidarse de cerrar el rebote. En definitiva, a dominar la pintura bajo los aros disponiendo de los mejores pivots del campeonato sin discusión.

A todo esto, el aro rival se empequeñecía por momentos: no entraba el lanzamiento exterior, los triples eran una tortura (la racha final de 2 lanzamientos convertidos en 22 intentos lo dice todo). Aun teniendo el mejor juego interior, que incluso invita a abusar de él, siempre es importante tener un cierto equilibrio con el juego exterior. Esto del equilibrio nos recuerda a Carletto, ese entrenador que hoy ha declarado que el Real Madrid es un equipo diesel; en fin,  lo mismo que mi Citröen Saxo.

Lo peor para el incapaz de Orenga (decimos incapaz por no decir que es una vergüenza para el baloncesto español) es que ni siquiera lo ha intentado. Hasta parecía que le costaba pedir tiempos muertos para frenar las rachas del rival o arengar a los suyos. Ni un grito, ni enfadarse para cambiar algo. ¿Cómo se explica que con la actuación que tuvieron hoy Marc e Ibaka no jugara ni un segundo Felipe Reyes?. A Felipón se le pueden achacar muchos defectos, pero la entrega, el esfuerzo, dar la cara y echarle bemoles, no, y eso es justo lo que necesitábamos. El equipo no está trabajado, ni siquiera hay un plan B; si Pau se encuentra renqueante o Marc está todavía digiriendo su reciente paternidad, o Ibaka no tiene su día, nuestro seleccionador toma el camino de la resignación cristiana, el fatalismo mal entendido de no intentar cambiar lo que está pasando.

Creo que la clave de esto la ha dado el bravo jugador catalán, Juan Carlos Navarro: "No preparamos bien el partido y nos han pasado por encima". Estas palabras, pronunciadas por un mito del baloncesto español a pie de pista, deberían ser una losa para cualquier entrenador de baloncesto, cualquiera con amor propio, decencia, honradez o autoestima entonaría el mea culpa y dimitiría antes de su cese y después de pedir perdón a los aficionados españoles, pero Juan Antonio Orenga no es de esos, y en sus declaraciones post partido lo ha dejado todo muy claro: "¿Dimisión? Ahora mismo estoy pensando en el partido y en lo duro que es vivir estos momentos. Soy una persona de la Federación. El año pasado las cosas salieron bien y no hay ningún problema en estar en un sitio o en otro. Hemos intentando un éxito que no hemos podido alcanzar y por el que seguiremos peleando". Miente al afirmar que las cosas salieron bien el año pasado, y a mí sí me importa que siga cobrando de la Federación en un puesto con los chavales o en el cargo de seleccionador.Es Ud. una vergüenza para el baloncesto español, Sr. Orenga, y ni siquiera le queda la decencia para dimitir, parece que le ha cundido el ejemplo del marqués rencoroso.

Prandelli, el exseleccionador italiano de fútbol, dijo al dimitir que lo hacía, entre otras cosas, para "poder caminar erguido y con la cabeza en alto". Parece que hay a quien le da lo mismo caminar con la cabeza baja mientras tengan el sueldo fijo a final de mes. Su talento no les da para ganarse la vida sin la protección del sueldo público, sin ganarse una oposición, y su cara dura sí les alcanza para agarrarse como una lapa a la sopa boba. Pero hoy, sin quitar ninguna responsabilidad a los jugadores, un seleccionador sin alma, y todavía con menos vergüenza, nos ha robado un sueño a los aficionados españoles , y al alma de este grandioso equipo, Pau Gasol,la posibilidad de despedirse de la selección desde lo más alto del podium con una medalla de oro colgada al cuello.

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