[ LA PIEL FINA ]

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BOCHORNO EN BALAIDOS

Veníamos precedidos de un clásico en baloncesto, con muy malos augurios en la previa del día anterior, ya que Mr. Laso se encargó de tirarlo por el retrete con sus declaraciones. Hicimos el ridículo, fuimos apalizados y lo peor es que dejamos la sensación de no haber competido, de habernos reservado para la Final Four del próximo viernes ¿a alguien le suena esta historia?.

A algunos nos suena a una similitud inequívoca con el equipo de fútbol, donde parece que lo único importante es lo de Lisboa, la dichosa final permonitoria de una décima que cure todos los males del equipo, tape las miserias y esconda la podredumbre que nos asola debajo de la alfombra del resultadismo puro y duro.

La alineación que presento Ancelotti dejaba bien a las claras la importancia que le daba al partido, o mejor dicho, de la confianza que tenía en ganar un campeonato liguero que en la práctica nunca fue tan fácil de ganar, de no ser por la desidia de algunos, la ineptitud de otros y la falta de fe de casi todos. Hoy faltaron Cristiano, Benzema, Bale, Pepe, Carvajal y Di María, casi nada, y en su lugar jugaron los fichajes estrella (estrellados) de la temporada, la I & I  (Isco e Illarramendi, dos ceros a la izquierda), más los defenestrados Khedira (por lesión) y Casemiro (por no se sabe qué de Carletto).

El partido fue muy soso desde su comienzo, dispusimos de ocasiones, pero se notaba en el ambiente que con los suplentes, el Real acudía a Vigo para cumplir con un obligatorio trámite y no para ganar un partido y meterse en el fregado del título liguero.

Aún jugando con el equipo B, los madridistas no tenían problemas de talento, sino de convicción en la victoria. Así Morata o Isco lo intentaron en la primera mitad, pero sus disparos fueron desviados o sólo sirvieron para el lucimiento del portero gallego.

El Celta, bien perpretado atrás, aprovechó sus ocasiones, o por mejor decir, los errores de bulto impropios de un equipo como el madridista. Sergio Ramos volvió a las andadas y un exceso de confianza suyo nos costo el 1-0. Casi se nos había olvidado su facilidad para regalar goles, merced a los tantos que lleva marcados en los últimos partidos, cuando Charles le robó la cartera y aprovechó el garrafal error para adelantar a los vigueses al filo del descanso.

Y si esto fuera poco, a la fiesta del cantaor de Camas se sumó Alonso, tan en baja forma como descentrado, hizo un pase horizontal al espacio en la frontal del área madridista que sirvió de asistencia perfecta para el mismo delantero vigués que no desaprovechó para sentenciar el partido. 2-0 en el minuto 65 y adiós a nuestras opciones de jugarnos algo en el último partido de Liga.

Es cierto que nada más comenzar la segunda parte tuvimos ocasiones para empatar en las botas de Ramos, Modric (siempre el mejor de los blancos) o Morata (cómo se empeña en desaprovechar las ocasiones de demostrar su valía), pero fueron fuegos de artificio en una guerra en la que no se creía. 

El resto del choque no sirvió más que para certificar la falta de honestidad de algunos jugadores madridistas, el nivel de Diego López (que nos regaló un par de paradas espectaculares), el pundonor de otros como Coentrao o Arbeloa o la mano del empleado de Arminio, sobre todo a la hora de no señalar un clarísimo penalti cometido sobre Modric.

Visto como se desarrolló la jornada, que los vecinos colchoneros no fueron capaces de ganar en el Calderón a un Málaga que se jugaba demasiado poco y que el Barcelona no pasó del empate frente a un "equipazo" como el Elche, nos preguntamos por qué después de la machada de Munich el equipo no ha sido capaz de levantar cabeza, empatando con el Valencia y Valladolid y perdiendo con el Celta. Desde entonces ninguna victoria y 2 puntos ganados de los últimos 9 posibles cuando nos jugábamos el campeonato liguero.

Lo hemos repetido hasta la saciedad, no podemos estar contentos con la temporada que llevamos, y algunos tampoco lo estaremos aunque ganemos la ansiada décima, un club como el Real Madrid, el mejor del siglo XX, el más poderoso económicamente, no puede quedar al albur de las ganas que quieran echarle sus jugadores en partido u otro. Nuestro modelo tiene que estar basado en el esfuerzo, en que los jugadores se entreguen al máximo en cada partido y se dejen la piel si es necesario. Hoy para algunos quedó muy claro que algunos jugadores y el entrenador del equipo madridista no conocen lo que significa el escudo y la camiseta del Madrid. Y si lo saben los están deshonrando.

COMENTARIOS [0]
[ pezuco ] ha dicho:
12-05-2014

 

Y no estoy seguro si lo peor del RM es ese resultadismo que tapa vergüenzas como las de ayer o ese compadreo del presidente consentidor con los jugadores y entrenador diciendo mientras contempla darlo todo a Nadal en la pista de tenis que: "Nosotros vamos a hacer lo mismo que hace Rafa, luchar hasta morir para ganar "La Décima" que es nuestra ilusión". 

Estoy seguro que Rafa sentirá vergüenza viendo lo de ayer, y lo del otro día, y el otro...

 

[ bg_rules ] ha dicho:
12-05-2014

Como bien dice pezuco, después de este espectacular final de liga en el que en hasta 3 ocasiones un equipo de élite con sueldos no de élite sino de la madre que los parió, nadie sensato puede estar contento de este equipo y de cómo se maneja este club incluso si  ganamos la CHL, que veremos si la ganamos. Sin duda nos alegraremos si vence el Madrid, como madridistas que somos. Pero por lo mismo, por madridistas, no estaremos satisfechos con nuestro equipo ni nos alegraremos, porque cada triunfo resulta en un enmascaramiento de una realidad penosa, que es la me nos mostró el equipo ayer, el miércoles y el domingo pasados. Como si laliga fuera un campeonato menor...

[ wh ] ha dicho:
12-05-2014

Como dice pezuco, hemos tirado una liga que hemos podido sentenciar más de una vez, pero lo de ayer fue de vergüenza. La alineación de Ancelotti ya era proclamar el fracaso.

Otra vez pecan de la misma suficiencia que nos costó el primer gol contra el Celta, dan el partido por ganado subestimando completamente a un rival peleón y que sí le echa cojones como el Atleti de Simeone.

Y lo que sería ya una muestra completa de lo que ha terminado siendo esta Liga es que el peor Barcelona de los últimos 7 años, ese equipo que ayer no pudo marcarle un gol al Elche, puede aun ganar la Liga y creo que le darán todo lo que puedan, los que pueden, para que la gane. 

Este año hay sólo un equipo que merece ganar, el Atleti.