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VOTO DE CONFIANZA

Soy muy crítico con el Real Madrid de Ancelotti. No entiendo la planificación de la plantilla y la dirección táctica durante los partidos me parece mejorable, por decirlo suavemente. La mayoría de los blogueros y comentaristas de MQM esperaban con ansiedad algún examen de enjundia para poder juzgar al equipo, algún transatlántico del fútbol europeo, un victorino encastado que nos pusiera a prueba. Bien, ya ha pasado el primero. Y tengo que admitir que, después de lo visto ayer, este equipo de Ancelotti se merece un voto de confianza.

El Real Madrid salió con lo esperado. No hubo sorpresa italiana en la alineación, más bien ese jueguecito infantil del despiste que ya se trajo antes de la final de la Champions League en mayo pasado, aunque bien se podría considerar una sorpresa lanzar a la pelea a un Ramos renqueante de una inoportuna lesión. Y si Bale no está bien, pues dejemos que juegue Isco, que el chaval está henchido de confianza. No obstante, el Barcelona sí que ofreció una (mayúscula) sorpresa: la presencia como titular de Luis Suárez en su primer partido oficial, sin rodaje y sin compenetración. También sorprendió ver a Xavi en el equipo titular, pero la importancia del envite pudo ser el motivo por el que Luis Enrique lo hiciera jugar desde el inicio.

El tempranero gol de Neymar descompuso al equipo. Pepe y Casillas empezaron torpes y nerviosos y la falta de colocación de ambos, sobre todo del primero, nos costó el primer gol. El clásico arreón merengue que sigue a las contrariedades pudo poner un pronto empate en el marcador, pero Benzema marró dos oportunidades de esas que generan dudas y silbidos. Por otra parte, ya habíamos hablado aquí del peligro de las frecuentes pérdidas de balón de Isco en el medio campo, donde jugar “casa” y volver a empezar es siempre la opción más segura. Una de estas pérdidas nos pudo costar el 0-2, pero Messi falló lo que no falla nunca, en un balón cruzado en el área pequeña. Isco sigue sin parecerme un jugador para el Real Madrid. Pasó desapercibido en la primera mitad (excepción hecha de sus pérdidas de balón) y en la segunda no fue determinante. Con el Barcelona volcado, tuvo varias oportunidades de lanzar a los delanteros que desaprovechó por sus desesperantes conducciones de la pelota y la falta de precisión en el pase. Eso sí, correr sí que corrió y eso el Bernabéu lo agradece.

James jugó un partido extraordinario. Es un jugador que está a la altura de Francescoli, de Göetze o del mejor Iniesta. Tiene una calidad extraordinaria, una visión del partido y de la jugada al alcance sólo de unos pocos y una generosidad que sus compañeros agradecerán durante los próximos años. Se hartó de crear peligro por la derecha, hasta que Luis Enrique ordenó a Mathieu que se olvidara de atacar y que se preocupara del colombiano. El pase al hueco del tercer gol es de los de enmarcar.

A pesar de cometer algún error de bulto de cara al gol, Benzema estuvo notable. Rápido y fresco, abrió amplios espacios y buscó la llegada del centro del campo. Cristiano, por su parte, no fue determinante. Muy vigilado, tuvo pocas ocasiones, que definió pobremente. El resto del equipo estuvo más que correcto. El centro del campo se está empezando a acostumbrar a unas basculaciones defensivas que exigen un desgaste brutal, pero la capacidad de sacrificio de Kroos y Modrić suple las carencias de Isco y James en este negociado. Después de su gol, Pepe dio lo mejor de sí y estuvo sobrio y contundente en el corte. Y Casillas fue providencial con dos paradas en momentos clave del partido. Al César lo que es del César.

No quisiera acabar estas líneas sin una mención al equipo visitante, recordando nuevamente que consideramos al Barcelona uno de los mejores equipos de Europa y, en particular, la primera piedra de toque de esta temporada para el Real Madrid. Si bien durante la primera parte controló el partido, aun sin crear peligro en jugada propia, es decir, exceptuando las pérdidas de balón, este equipo no es lo que era. Con el viento a favor, especuló sin cuento en su propio campo, pero con el marcador en contra, jugó sin orden y sin ideas. A este Barcelona le falta rapidez, desmarque y yo diría que hasta motivación. Todo apunta a que el más seguro valor de este equipo, Messi, se está convirtiendo también en el mayor problema. No es sólo la diferencia de salario y de galones: a su actitud irrespetuosa, displicente y pasota se suma su deseo de jugar por el centro, desplazando a Luis Suárez a la banda. Mucho me temo que el uruguayo se va a convertir en un nuevo Eto’o, Ibrahimović o Villa. Por otra parte, siendo un gran equipo jugador por jugador, emite todas las señales de haber entrado en decadencia con un entrenador a quien el cargo le viene grande. La comparación con Guardiola es inevitable. Siendo los dos novatos en grandes equipos, el de Sampedor se encontró con la plenitud de una gran generación de futbolistas, empezando por el propio argentino. Ahí está la diferencia.

En conclusión, después de criticar al equipo por ganar a empellones ante equipos de segunda o tercera filas, este blogger se ve en la obligación moral de otorgar un voto de confianza al técnico y a los jugadores tras el partido de hoy. Nobleza obliga. Algo tendrá el agua cuando la bendicen.

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