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QUE CORRA EL AIRE

Por favor, que se vayan. Que vean la Eurocopa desde la playa, sí, pero de vacaciones, mientras juegan los que lo merecen. Y no me vale el argumento de que lo hecho en el pasado les garantiza el puesto sine die. Según eso, que jueguen Iríbar, Maceda, Quini o Santillana y que entrene el equipo Luis Suárez. Tienen que jugar lo que están más en forma. Un grupo de clasificación como el nuestro, con potencias tales como Luxemburgo, Bielorrusia o Macedonia (iba a escribir Eslovaquia, pero mejor me lo callo) da opciones para hacer pruebas, rotaciones y mover el banquillo. Pues no: el camarada del bigote sigue poniendo a los mismos.

El verano pasado, Del Bosque llevó a sus amiguetes de paseo por Brasil, con el resultado por todos conocido. Como premio, sigue llamando a la misma tropa, supongo que para poner el cazo en bolos comarcales como los de anoche. El equipo que ha jugado hoy en Zilina, una localidad centroeuropea que no sale ni en Google Maps, es el mismo que nos deparó tardes de vergüenza en la Amazonía. Me resisto a creer que no haya recambio para unos jugadores que, una vez ganado todo, necesitan dejar paso y que corra el aire en una habitación con el ambiente enrarecido.

A día de hoy, Casillas no puede ser el portero del Real Madrid y mucho menos de España. ¿Cuántos goles de liga de veteranos se va a tener que tragar el vendedor de crecepelo para que alguien se decida a sugerir que igual se podría empezar a considerar la posibilidad de un eventual cambio en la portería? ¿Cuánto ridículo vamos a tener que sufrir en el bar de la esquina? ¿Cuántas explicaciones vamos a tener que dar a nuestros incrédulos hijos, parientes y amigos? Que alguien le busque una jubilación honrosa en Papúa – Nueva Guinea o en Martinica, pero que se vaya ya. Y ya tardan los perio-flautas que criticaron a Diego López por encajar aquel gol de Gabi en hacer lo propio con el Séneca de Móstoles. No, por desgracia ayer no había pitos que le pusieran nervioso ni estaba Ramos para salvarle con un cabezazo milagroso.

Con semejante agujero atrás, no hay sistema que valga, por equilibrado que sea. El talento que, sobre el papel, adorna al equipo español, obliga a un dibujo 4-2-3-1, que fue el que presentó el marqués. Me gustó la pareja Koke – Busquets, que mutó en Koke – Cesc cuando el genio del mostacho sentó a Albiol y retrasó al catalán. Arriba, la línea de tres Iniesta – Cesc – Silva tenía libertad absoluta de movimientos. No obstante, además de unas rapidez y precisión de las que ayer carecieron, estos tipos necesitan una referencia que fije a los defensas y que, al mismo tiempo, tenga la calidad suficiente para enchufarla en dos toques, sobre todo con defensas pobladas como la eslovaca. Y Diego Costa no encaja en este perfil.

A día de hoy, no sé todavía cuál es el valor añadido que Diego Costa ofrece a este equipo, a no ser que valgan como tal el empecinamiento y el íntimo regodeo de un técnico acabado que se empeñó en forzar la máquina administrativa y deportiva (recordemos que estaba lesionado) para llevarlo a Brasil. Tuvo que salir en Eslovaquia el chaval Alcácer para enseñarnos lo que es un killer del área, que no es exactamente el tipo de killer al que nos acostumbra el brasileño. 

Tampoco quería olvidarme de los cambios que hizo el fenómeno de Salamanca y que me recordaron sospechosamente a los que hace Ancelotti. Hay ciertos elementos que son intocables en ambos equipos: Cristiano, Bale, Benzema y James en el Madrid y Costa, Iniesta y Cesc en España. En estas circunstancias, ¿a quiénes sientan Ancelotti y Del Bosque? Pues a los más fáciles de cambiar: los laterales, es decir, cambios irrelevantes, sin chicha ni limoná, para que el chico cobre las dietas. Sin embargo, esta vez no salió bien, pues el segundo gol eslovaco lo enchufó el delantero que defendía Cazorla, el Cafú de Asturias, como todo el mundo sabe.

Toda recuperación necesita una catarsis previa. Tuvo que perder España con Chipre para que el nefasto Javier Clemente dejara paso a la frescura de un técnico y unos jugadores en plenitud a los que sólo un árbitro egipcio privó de la gloria. Todavía estamos a tiempo de agitar el saco de los ratones y que corra un aire imprescindible para que este equipo pueda respirar y clasificarse para la Eurocopa de Francia, pero hay que dar un paso al frente. ¿Serán capaces?

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