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LA DISTANCIA Y EL OLVIDO

 

Fui el último en subir la escalerilla del avión. Al llegar a la puerta, me giré para dedicar una última mirada a la geométrica silueta de Manhattan y respirar por última vez el aire de Brooklyn. Avancé sin emoción por el pasillo del Airbus 340 de Iberia («buenas tardes, caballero»), me acomodé en mi asiento, ventanilla en el lado de babor, elegido a propósito, y respiré profundamente.

 

Tras una carrera que me pareció más corta que otras veces, el suelo empezó a alejarse ante mis ojos. Dirigí la mirada más allá de la pista del Kennedy, hacia Jamaica Bay y el estrecho de Verrazano, esperando el profundo viraje a estribor que sabía me iba a mostrar un primer plano del esbelto World Trade Center, todavía en obras, la elegante silueta del Empire State y la belleza atrevida y decadente del Chrysler building. Allí estaban los tres, poderosos, arrogantes y mudos testigos del bullicio neoyorquino. Ante ellos, las luces de los puentes sobre el East River (Brooklyn, Manhattan, Williamsburg y Queens) semejaban guirnaldas luminosas, confundidas con aquéllas otras que dan vida a una gran ciudad.

 

Enfilando la costa sur de Long Island en dirección nordeste, y ganando altura, sonreí discretamente al divisar Bethpage State Park, un lujo para cualquier amante de la naturaleza, en todas sus versiones. Coopers Beach y los sobrevalorados «hamptons» anunciaban el inicio del South Fork y el fin de la isla. Con el sol a punto de ponerse, el faro de Montauk Point ya lanzaba sus primeros fogonazos, que recogí a modo de despedida sencilla y emotiva, como una media verónica cierra un lance de capa.

 

Caída ya la noche oscura sobre el Atlántico, cerré los ojos y repasé todas las sensaciones que viví durante los últimos años en la ciudad que nunca duerme, como cantaba Sinatra. Contradictoria e intensa, hostil y solidaria, vanidosa y espléndida, Nueva York acoge al recién llegado con una indiferencia que, ciertamente, se puede permitir. Es tal su soberbia que desprecia a los timoratos e indecisos que no se atreven a hacerle frente. Por el contrario, aquellos que caminan junto a ella con su propio paso y su propia luz, como decía Kipling, son inmediatamente aceptados en el selecto grupo de «true newyorkers» que acceden a conocer sus secretos, sus grandezas y, sí, sus miserias.

 

Me pregunté a qué grupo pertenecía yo y no di con una respuesta concluyente. Encontrar el equilibrio entre orgullo y humildad que ablandara los muros manhattanitas me llevó más tiempo del que me había concedido. Ni siquiera hoy, cuando me separan de la isla algo más de cien millas, estoy seguro de si he llegado a ser un auténtico neoyorquino. Sé, no obstante, que he llegado a conocer la ciudad lo suficiente como para amarla y detestarla, en la misma proporción.

 

Quise también ser el último en desembarcar. Caminé despacio por el mármol brillante y pulcro de la terminal hasta llegar a la salida. Las hojas de la puerta automática descubrieron al abrirse un enjambre de familiares y amigos de viajeros, que se apiñaban contra una frágil barra de metal. Giré a la derecha, salida natural, y allí estaba ella, brillante y luminosa, como siempre la recuerdo. Me abrazó con firmeza y ternura a la vez y me besó despacio. Y entonce supe, esta vez sí, que estaba en casa.

 

COMENTARIOS [0]
[ Makanaky ] ha dicho:
22-10-2013

Pailán Pailán Pailán

A ver quien es el guapo que escribe la siguiente entrada después de esto.

 

Enhorabuena

[ Lunalia ] ha dicho:
22-10-2013

Emocionante,enjundioso y bien escrito.

¡Que difícil encontrar artículos que se le aproximen a este  en interés y calidad,echando un vistazo a toda  la prensa patria!

Gracias Pailán,por elevar el nivel de este multiblog,casi recién nacido, a las alturas del cielo de Manhattan.

 

[ Lagavulin ] ha dicho:
22-10-2013

"Con el sol a punto de ponerse, el faro de Montauk Point ya lanzaba sus primeros fogonazos, que recogí a modo de despedida sencilla y emotiva, como una media verónica cierra un lance de capa."

 

Esta frase, esta imagen, vale el precio de la entrada. Alguien debería poner el artículo de Pailán como ejemplo para estudiantes. La belleza evocadora de su prosa es sobrecogedora; la perfección de la sentencia transcrita, emocionante.

 

Mi primer recuerdo de Nueva York me lleva a mi viaje de novios y a un autobús urbano en el que me disponía a asistir junto a mi esposa, a una cena con una amiga que residía allí. Al ir a subir al autobús, nos dimos cuenta de que no teníamos monedas. El conductor, un negro (entonces no eran afroamericanos) de gigantescas dimensiones, quien no parecía llamado por el camino de la diplomacia, nos dijo literalmente con una voz igualmente negra y profunda de bajo wagneriano: "tenéis dos opciones: o pagar con monedas o bajar inmediatamente del autobús" . Al instante, como impulsados por un resorte, tres o cuatro pasajeros se pusieron en pie y se acercaron a nosotros para ofrecernos pagar nuestros billetes. Una metrópoli, sí, pero habitada por seres humanos.

 

 

Después he viajado en varias ocasiones, en las que nunca dejo de visitar el Lincoln Center. La belleza de los murales de Chagal iluminados por la noche en el Metropolitan Opera House, los cuales dan una bienvenida festiva y glamourosa a quien se dispone a asistir a una representación de ópera, o el placer inefable de presenciar un ensayo diurno de la Filarmónica de Nueva York son motivos más que suficientes para volver a esa ciudad. Hay muchos más, claro. A mí también me gustaría conocerla como parece hacerlo Pailán.

[ bg_rules ] ha dicho:
22-10-2013

Yo NY lo conocí entrando en coche por una calle oscura en una noche cerrada de diciembre. Fui a pasar un fin de semana con mi mujer e hijos, y veníamos procedentes de Philadelphia. Al terminar el puente que desembocaba en Manhattan tomamos aquella calle oscura. Tras unos metros giramos a la izquierda y, de pronto, se nos cayó encima todo Manhattan en un solo instante, todas las luces y el agetreo de golpe, sin avisar, en un contraste rotundo y sorprendente. Es una de esas pocas imágenes que por su impacto quedan para siempre vivas en el recuerdo. Ya me gustaría poder decir que la conozco tan bien, y sobre todo con tanto sentimiento, como se adivina que la conoces tú, amigo Pailán.

[ Keyser_Soze ] ha dicho:
22-10-2013

Realmente emotivo Pailan, muy bonita tu entrada. 

[ Galego49 ] ha dicho:
22-10-2013

Lo de Iker Kaspillas, es de juzgado de guardia. El pasado sábado en la salida por el túnel del vestuario, se vió como saludaba a alguno de sus compañeros y pasaba olímpicamente de su compañero Diego López, ignorándolo por completo. Ahora hay una plataforma culerda, que el próximo sábado en Camp-Hormonas, cuando vaya hacia el banquillo, quieren aplaudirle a rabiar y ya están convocando a las masas a través de twiter. A ver si eso lo decide de una vez a marcharse, porque en ese vestuario se necesita una fumigación a fondo.

[ pepemore ] ha dicho:
22-10-2013

Que gracia me hace ver los comentarios a S. Ramos con el freno de mano echado no vaya a ser que algun andaluz se de por ofendido por el origen de su ignorancia y nos martirice con algun alegato en favor de la humildad y paciencia poligonera. 

Pues va aser que no. Además en andalucía hay mucha gente que canta bastante mejor que el y muchiiiisima gente que le da absolutamente igual el flamenquito o "lolailo" como le decimos por aquí.

Solo por último me permito pensar que si estuviera Mou, este cantaor se quedaba sin serenata a su chuli  esta semana tan importante para el equipo. Esperemos que todo lo que tenía que cantar lo haya hecho ya y no deje nada para el Sábado.

[ Galego49 ] ha dicho:
22-10-2013

Amigo Pailán: extraordinaria la descripción que haces de la ciudad de New York. Yo no tuve la suerte que habeis tenido algunos de conocerla, pero con todos los detalles que vas detallando en tu relato, me ha dado la impresión como si la conociera de toda la vida.

 

[ wh ] ha dicho:
22-10-2013
Citando a Auseva :: No. 5 :: 22-10-2013

Saludos amigos.

Vaya pedazo de artículo que nos ha soltado el amigo Pailan. Dan ganas de salir co...

Ramos, para intentar ser lo más amable que puedo, está muy sobrevalorado. Puede ser un ignorante justificado debido a su origen humilde. Aceptémoslo, aunque sin compartirlo del todo. Pero no darse cuenta de su ignorancia supina y, al menos, tratar de disimularla por la cómoda vía de cerrar la boquita, eso ya es más grave. 

Quizás por eso le caiga tan bien a su sobrevalorado presidente.

 

[ wh ] ha dicho:
22-10-2013
Citando a Morsibora :: No. 3 :: 22-10-2013

Sólo he estado una vez y por poco tiempo pero nunca olvidaré la vista, a un lado y a otro, de la Estatua de la Libertad y el Puente d...

 

A mi me pasó lo mismo que a tí, Morsíbora. Me emocioné mucho al visitar el museo de Ellis island y pensar en todos los que habían pasado por allí con la ilusión de empezar a vivir una nueva vida.

 

Como nos ocurrió a nosotros al llegar a Barajas por primera vez. Todavía recuerdo la cara del que revisó mi equipaje y vió que llevaba una Biblia. Nada más la vió, dejó de chequear y hacerme preguntas.

 

Y ahora vemos que este país, en el que nos sentimos desde el primer momento como en casa, se va lentamente a la mierda por la estrategia devastadora de la llamada izquierda y la cobardía de la llamada derecha. Las dos caras de una misma moneda que sólo aspira a vivir parasitariamente, y cada vez mejor, a costa de los ciudadanos decentes que, como dice un querido amigo asturiano, somos cada vez menos.

 

[ Auseva ] ha dicho:
22-10-2013

Saludos amigos.

Vaya pedazo de artículo que nos ha soltado el amigo Pailan. Dan ganas de salir corriendo con lo puesto y embarcarse para New York.

 

 

Ya que hablabais de Sinatra. Estaba viendo a Pedrerol mientras comía y pusieron el video de la ¿sorpresa? del cantaor del Madrid a su compañera sentimental ayer en un programa de A3. Automáticamente se me vino a la mente el artículo de Lagavulin: Poligoneros morales.

Mi explicación a la ‘jaimitada’ perpetrada por el ínclito Ramos es que el efecto Varanne le  alcanza de lleno.  En vista de que este año puede llegar a ser el atropellado por el fenómeno francés, ya se puesto a buscar una alternativa.  Lo malo es que con su dotes para la canción y el arte en general todo lo máximo que puede aspirar es a sacarse unos eurillos en el Metro o en la puerta de alguna Iglesia.

 

Cantando es malo con avaricia, no tanto como central, pero como le halagan los serviles de la prensa amiga no hay que descartar  futuras actuaciones. Lo peor de todo es para los pobres andaluces que ayer se llevaron sin venir a cuento  una tonelada de tópicos en “prime time” .

 

A mí solo me faltó la guinda de que felicitase a alguien. No se, tal vez podria haber felicitado a Betty Missiego por su segundo puesto en Eurovisión.

 

 

 

Por cierto. Bienvenido a EseJou. 

[ pezuco ] ha dicho:
22-10-2013

 

Me encanta la manera de describir algo tan complejo como sentimientos y emociones. Es un lujo poder leer en esta web algo tan bonito como este artículo. Felicitaciones al autor.

 

[ Morsibora ] ha dicho:
22-10-2013

Sólo he estado una vez y por poco tiempo pero nunca olvidaré la vista, a un lado y a otro, de la Estatua de la Libertad y el Puente de Brooklyn desde el extremo más al este de Battery Park y, sobre todo, la visita a Ellis Island, un lugar que debía se declarado sagrado para todos los que han emigrado. Me emocionó mucho esa visita.

 

[ Vassago ] ha dicho:
22-10-2013

Muy emotiva la entrada Pailán.

 

Me ha gustado mucho y me trae recuerdos de cuando estuve en Nueva York hace más de 10 años.

 

Seguramente volveré sin tardar mucho.

[ wh ] ha dicho:
22-10-2013

 

¡Jajajaja! Me encanta esta entrada. El único pero es que tendrías que habértelas ingeniado para poner a Sinatra cantando, de fondo, "New York , New York":

 

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New York, New York  ...

 

Es bueno que empecemos a mostrar que nuestro "blog de blogs" es más que madridismo.