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LICENCIADO LLORENTE

Conviene aclarar de entrada que este título mundial de clubs se ha conquistado frente a un rival de tercera categoría, que más parecía un sparring que un boxeador aspirante a ganarlo.  En realidad, este torneo es una filfa de la FIFA, puro marketing y jolgorio de billetera. A nadie amarga un dulce, claro, y todos estamos dichosos de haber engrosado nuestro palmarés y todo eso. Pero ganar a un equipo llamado Alaín –el de la lámpara maravillosa, supongo– tiene el mérito que tiene por mucho que FP se pase una semana o la temporada entera pavoneándose por mantener el escudo mundialista en la camiseta. Dicho lo anterior, y teniendo en cuenta que el partido no tuvo historia que contar al haber tal abismo entre ambos equipos (si el Madrid no hubiera fallado tanto bien podrían haber terminado con un 9-1), prefiero centrarme en dos jugadores en concreto: Ramos y el que da, creo que muy merecidamente, título al presente artículo.

Empezando por lo desagradable, o sea, Ramos: con este jugador nos persigue la mala suerte en forma de goles de cabeza. En esta ocasión, después de darnos un recital de espanto y espeluzno en las labores propias que como defensa central le corresponden, terminó el esperpento colocando un perfecto cabezazo que supuso el 4-1. Consecuencia de ello, todos los periódicos, como si lo viera, soltarán la cantinela de lo enorme jugador que es, y a muchos aficionados les habrá dejado ampliamente satisfechos con su poderío aéreo. Pero la realidad es que el agujero negro que produce el súper capitán en la zona izquierda de nuestra defensa es de una densidad, de una intensidad, de una negrura que da pavor. Sólo las asistencias permanentes del omnipresente de turno (Casemiro, habitualmente, y, en los últimos encuentros, Llorente) hacen que sea aliviada la incapacidad geriátrica permanente a la que, ya parece que de forma definitiva, se ha abonado el mejor central del mundo. No dejaré de señalar que al desastre camero hay que añadir la inestimable colaboración del ectoplásmico brasileiro de la banda izquierda, que normalmente anda por ahí de excursión o bailando la samba en cualquiera sabe qué parte del campo. Me recuerda lo de Ramos a lo que ocurrió con Fernando Hierro, que dio dos temporadas verdaderamente patéticas en las que su jerarquía de intocable le fue suficiente para mantener una titularidad escandalosa. Raúl sería otro ejemplo, y qué les voy a contar de Casillas, el noble. Esto es un cáncer clásico en el Madrid, de manera que acostumbrados, estamos, pero no deja de dar vértigo pensar que nos deparará el destino cuando el rival de enfrente lo sea de envergadura. Desde luego, si yo fuera entrenador y me enfrentara al Madrid, mis misiles irían fundamentalmente por el flanco izquierdo y por la espalda de abuelo sevillano.

Terminaremos por lo verdaderamente agradable de la noche, que fue la participación de Llorente. Hizo el canterano, que venía regalándonos partidos notables y sobresalientes en las últimas jornadas, un encuentro sencillamente descomunal, con la suerte, además, de empalmar el 3-1 desde fuera del área, coronando así una actuación memorable con la guinda del gol. Lo que, en mi opinión, hace el encuentro de hoy diferente de los anteriores, elevándolo a un nivel superior, es que, además de abarcar kilómetros cuadrados de campo y de hacer millones de coberturas, y además de jugar de defensa central para cubrir a la calamidad protagonista del párrafo anterior, mostró una faceta que, hasta ahora, no había mostrado, que fue la de la incorporación al área contraria, a la que hizo varias incursiones por los flancos y el centro y desde el borde de la cual culminó con un fantástico zapatazo una noche memorable. No es un jugador Llorente al que le acompañe la estética en los movimientos, pero queda esto suplido con creces por su capacidad física inagotable, su intuición, su inteligencia para posicionarse, su tensión permanente y  su actitud humilde hasta el día de hoy.

Yo soy pro Casemiro desde el minuto cero, que fue aquel partido en el que el Barcelona nos humilló en el Bernabéu recién aterrizado Zidane, quien decidió que Casemiro no merecía más que sentarse en la grada. Terminó el francés convenciéndose de la necesidad de equilibrar el equipo y terminó haciendo a Casemiro titular indiscutible y pieza imprescindible para dar ese equilibrio a un equipo tan caracterizado por la falta de esfuerzo y solidaridad en general. Hasta su lesión, Casemiro era indiscutible e imprescindible titular. Llorente ha aprovechado la ausencia del brasileño por lesión y, a día de hoy, según lo veo yo, ha superado con su juego al de Casemiro. Viendo esta noche cómo era sustituido el canterano por Casemiro, a uno le da la sensación de que Casemiro lleva carnet de intocable. Sería un enorme error cortar la trayectoria de Llorente ahora, por mucho que sea Casemiro quien espere, y también sería una demostración más de miopía, similar a la mostrada por los organizadores del evento, quienes decidieron otorgar el premio al mejor jugador a Bale, supongo que por sus tres goles de la semifinal, cuando tenían delante de sus narices el enorme partido desarrollado por Llorente en la final. Ya se sabe que los medios centros tienen vetada la gloria en este mundillo de los premios: venden más los señoritos del área que los obreros sacrificados. Una excelente oportunidad se perdió en esta final para, por una vez, hacer justicia a la hora de repartir laureles.

COMENTARIOS [0]
[ retaso ] ha dicho:
23-12-2018

Se nos junta el hambre con las ganas de comer, o sea, el capitán de las vacas sagradas (Ramos) con el capitán de las vacas sobradas (Marcelo). Imaginad el calibre del estupor que empieza ya a acumularse en la cabeza de Courtois.

Me parece normal darle minutos a Casemiro, para que vaya recuperando la forma tras su lesión. Como me parecería normal que él y Llorente se repartiesen los partidos, por aquello de las rotaciones. Pero Llorente se está demostrando superior al Casemiro de antes de la lesión, imprime más vitalidad y verticalidad, y menos brusquedad, y debe ser el más titular. Seguiremos con atención esta piedra de toque de la meritocracia.

 

¡Que viváis el espíritu de la Navidad! Que no es obra de los mortales, o "cultural", sino algo muy real, que todo lo impregna en estos días, que se respira y se siente. El niño sólo espera a que un corazón lo acoja para nacer en él.

[ Alekhine ] ha dicho:
23-12-2018

De acuerdo en todo con el artículo de bg_rules, con dos puntualizaciones: Marcos Llorente anotó el 2 - 0, no el 3 - 1 y recibió el trofeo al mejor jugador de la final. Bale, recibió el trofeo al mejor jugador del torneo.

Sobre la dupla suicida, ya no voy a escribir más. Me parecen el mayor cáncer defensivo de la historia del Madrid. De hecho, si los juntamos con Carvajal (la tripleta deletérea) constituyen la defensa más goleada de la historia del club. Espero que, más pronto que tarde, nos veamos libres de semejante esperpento. En todo caso, si las cosas van mal en algún partido, cuando falten diez minutos para el final, se puede sacar a canelita para que marque de cabeza en el minuto noventa y tres. Pero, sólo para eso. 

[ topoloco ] ha dicho:
23-12-2018

Como bien apunta mi amigo Doncel,

nosotros, siempre, con amor,  el belén,

pidiendo para nuestra España el bien,

y respondiendo a los rojos sin dar cuartel.

 

[ doncel ] ha dicho:
23-12-2018

Cómo me lo paso

poniendo mi belén

aunque digan los rojazos

que no lo debo hacer,

que hay gentes del libro

que se van a ofender.

Adoro al Niño Cristo

y no pienso en el resto,

que tengan la bondad

de aceptar mi Navidad.

[ ocin ] ha dicho:
23-12-2018

Somos campeones del mundo y nuestro Floren se da la manita con el moro. ¿Qué nos dará el moro después de ese apretón ?.

Para los que tengáis alguna duda de la veletita naranjita, viene bien esta lectura :

http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/un-cantamananas-llamado-manuel-valls-15138/

[ doncel ] ha dicho:
23-12-2018

Uy, disculpa, Topo: mi respuesta era para Walt.

Pa ti tengo esto: viva la madre q te trajo acá.

[ doncel ] ha dicho:
23-12-2018

Sí, Walt. Soy todo amor. Pérez tiene rostro franco de hombre bueno, de Santa español.

[ topoloco ] ha dicho:
23-12-2018

Doncel, la Navidad te ablanda... como me digas que amas a Florentino voy a preferir lo del solsticio.

[ doncel ] ha dicho:
23-12-2018

Tenéis razón en todo, pero me apetece enfatizar la victoria.

Fue como el Torneo de Navidad con los pies. Una maravillosa fiesta familiar con goles bonitos.

En Pascuas se come y bebe y también, pq el clima lo pide, se jode mucho:

¡Ayer anduvo medio mundo jodido por no estar en nuestro lugar y pq no nos la pegamos!

Viva el Niño Dioooooooos

 

[ NickAdams ] ha dicho:
23-12-2018

Misma posición: muy satisfecho con la victoria, pero muy preocupado por el tremendo agujero negro que tenemos en el sector izquierdo. ¿Y quien sienta a estos? ¿Solari? ¿Tito Floren? No me lo creo. Jugarán, como lo hicieron Hierro, Raúl y Casillas hasta que ellos decidan irse. Lo mismo de siempre desde que falta don Santiago.

Pero, a pesar de eso: ¡Hala Madrid!

[ wh ] ha dicho:
23-12-2018

No sólo es que coincida con la opinión de bg_rules, sino que sobre el tema Llorente-Casemiro ya lo advertí. Ayer Solari volvió a dejar el mismo aviso: en cuanto Casemiro esté bien, Marcos, tú, a la grada. Y también de Casemiro soyu y he sido defensor pero, si la meritocracia imperara, Marcos Llorente sería, de momento, intocable. 

También, cuanto estaba bien, defendimos a Lucas Vázquez que, ahora, no está bien.

Lo de Sergio Ramos y Marcelo es ya de aurora boreal hiper-florentina -y miren que hemos tenido muchas de estas; la última el Topor-. Ayer, la cagaron muchas veces, una de ellas con un perfecto pase de Marcelo a un delantero de ese club que podría llamarse Alaín Delmontón y de la que nos salvó, precisamente Ramos, ante un Courtois vencido. Ramos y Marcelo ya no están al nivel que necesita un equipo ganador de todo como el Real Madrid. Y, para ambos, hay recambio. 

Y no nos engañemos, contentos con el título, pues al Madrid sólo le vale ganar, pero el único mérito importante que tiene esta copa es el derecho de disputarla por ser campeones de Europa. Nada más.

¡Hala Madrid!