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MOHINOS BALONES DE ORO

Por motivos completamente diferentes, nos andan últimamente algo mohínos los dos de la sempiterna carrera de “a ver quién gana más que el otro, que quiero ser el primero en todo”.  Esta pareja de magos del euro, que parecen no encontrar la felicidad absoluta a pesar de ya alcanzarle a uno de ellos, con ese flamante contrato recién firmado, incluso para un bollo de pan por segundo, mientras que el otro compensa la pequeña diferencia de soldada solazándose con su modelo particular, esta pareja del mundo del fútbol, decía, no las tienen todas consigo, no terminan de estar a gusto, no se hallan. Veamos por qué.

Al Messi, como dicen por ahí arriba para grima de muchos de nosotros, su club, que últimamente actúa con una inteligencia que deslumbra, le ha compensado los sablazos que le ha asestado hacienda últimamente, que hasta ahí podíamos llegar. Lo que no termina de entenderse es por qué, justamente ahora, el Barcelona le ha elevado el contrato a los veintitantos millones, que para qué vamos a cortarnos, oiga. Después de la horripilante temporada que ha dado, en la que entre lesiones, vómitos  y paseos del zombie lo que ha dado más que nada es un poco de asco, nuestro amigo argentino tiene que desvelar el misterio de por qué razón un jugador estratosférico hasta hace dos telediarios se ha convertido en el bulto sospechoso que es actualmente. A mí, siendo el especular una actividad gratuita, se me ocurren tres escenarios:

1.- Messi ha entrado en un declive sin vuelta atrás, lo que no sería de ningún modo descartable. Messi está cerca de cumplir una década al máximo nivel, jugándolo todo y tomando batidos para vitaminarse y mineralizarse. Recordemos, por ejemplo, a Butragueño o Raúl, que a los 18 deslumbraban y a los 28 se arrastraban por el campo. Si este fuera el caso, el error de la revisión de su contrato sería evidente. 

2.- Messi lleva de pretemporada desde enero, soltando músculos y tal, de final de copa a final de liga, en un prolongado precalentamiento de preparación para el Mundial. En este caso, en dicho Mundial veríamos al Messi eléctrico de antaño, ya una vez preparado y listo (?), quedando todos deslumbrados de nuevo, pero esta vez por su marmóreo rostro que se manifestaría, además de lo ya sabido -que es despistarse haciendo declaraciones de la renta-, también por defraudar a su club utilizándolo de sparring. Si este fuera el caso, el error de la revisión de su contrato sería más que evidente.

3.- Messi, simplemente, ha tenido una temporada mala que se rematará con un mundial mediocre jugado a cámara lenta, que es como juega últimamente. Este sería el escenario menos preocupante para los culés, que quedarían a la espera de la nueva temporada para ver si vuelve el Messi de antaño. Aun así, parece un poco peregrino que a un jugador se le premie con la enésima revisión de su contrato cuando su rendimiento ha sido tan rematadamente deplorable en los últimos tiempos.

Con este panorama, parece que lo último que se le ocurriría a uno sería  la brillante idea de revisarle el contrato al alza, ¿verdad? A menos, claro, que esté preparando su salida. Porque resulta sorprendente que a la vez que le inyectan millones para que pague a hacienda, el chico se descuelga con un “buscaré una solución (para salir del club)” si la gente le ha perdido el cariño, y todo porque sonaron cuatro pitos mientras él buscaba sin éxito tréboles de cuatro hojas por el campo y el Atlético de Madrid les limpiaba la liga en el mismísimo Nou Camp. Y digo lo de preparar su salida porque subiéndole el contrato, quien se lo quiera llevar tendría que subírselo un poco más, con lo que el chico, que anda necesitado como se sabe, saldría beneficiado. Esto es otra especulación, aunque reconozco que francamente rocambolesca, pero sigue siendo gratis.

¿Y del otro? Del otro sólo diremos –que esto se está alargando- que igual el día 24 nos vamos a acordar de las declaraciones que hizo después de un partido cuando, ufano, afirmaba que era él, y sólo él, el que decidía cuándo jugaba, aunque había quienes le aconsejaban no hacerlo tras una lesión de la que era dudosa su total recuperación. Esos que se lo decían debían de ser los médicos -es un suponer-, que son esos señores de bata blanca que se dedican a curar a los enfermos y a importunar a las estrellas, que mira que qué pelmazos son. Desde entonces hasta hoy, la gestión de este asunto, mezclado con la ganas del nene de jugarlo todo y las peleas por la bota de oro del que cagó el moro (con perdón, pero no me resistía), ha llevado la indeleble marca de la casa, conocida por FlóperCelotti Productions, en virtud de la cual para qué queremos un jefe si ya mandan los subordinados. Y el muchacho, con mando en plaza, resulta que ahora tiene molestias por aquí y molestias por allá, y ya veremos cómo llega al día 24. 

En realidad, no sólo la lesión de CR7 aludida, sino toda la manera de  gestionar el final de temporada, con alineaciones contradictorias, anuncios de titularidades de jugadores que luego se quedan fuera de las alineaciones, lesiones -musculares o no- de varios jugadores y un rendimiento físico general lamentable en el tramo final de liga son asuntos que, gracias al “resultadismo” rampante que nos agobia, quedarán en el olvido en caso de ganar la CHL, o se abalanzarán como fieros leones sobre la cabeza del pacificador italiano y se la comerán de un solo "bocao". 

Pero esto lo veremos en tres días…

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