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DIEZ PARA LA DECIMA

Transcurridos unos días desde la gloriosa consecución de nuestra décima copa de Europa, y rebajados los vapores embriagadores de la victoria, quizás sea buena idea atreverse ya a hacer un repaso de lo más destacado de esa final en concreto y de nuestro club en general sin que seamos catalogados de cenizos y de supuestamente no saber saborear las alegrías, que de todas maneras lo seremos. Puesto que ya son diez las copas, en diez apartados, uno por copa, se presenta.

1.- Casillas: no es situación deseable caer en el error de incurrir en lo que se denuncia, y por ello nos abstendremos de hacer referencia a lo que todo el mundo vio para tratar de demostrar que este jugador sobra en nuestro club. No hace falta, además. En realidad, Casillas nunca debió estar bajo los palos independientemente de las (previsibles) cantadas con que nos ahogó el resuello. Y nunca debió estar bajo los palos porque debería estar fuera del club, pero no por esas cantadas -que también-, sino por otras cuestiones de mucho más calado y que son bien conocidas. Casillas sobra. Fuera Casillas.

2.- Ramos: la deplorable primera mitad de temporada con que nos castigó nuestro central no favorito se ha visto ampliamente compensada por este pletórico final de Champions, con sus estelares intervenciones en semifinales y final, cabezazo redentor incluido. Dicho lo cual, uno, eternamente agradecido por su inestimable aportación, no deja de desear tenerlo lo más lejos posible, al recordar su pasado con absoluta nitidez, añadiendo que, si bien se podría, aunque no sin esfuerzo, encajar la presencia de un jugador de características personales tan poco equilibradas dentro del contexto general como un integrante más de la plantilla, se hace decididamente insoportable su presencia en el momento en que se nos convierte en máximo referente del equipo y futuro balón de oro, que ojo la matraca que se avecina. Tener a alguien tan vacuo como estandarte no lo soportaría ni William Wallace en su ejército, con todo lo escaso de efectivos que andaba el escocés independentista. Su inconmensurable ego de divo (el de Ramos, no el de Wallace), no ya humano –tras sus últimos éxitos y con Casillas vagando entristecido por la penumbra de los sótanos- sino divino, no puede más que llevarle a extremos de inestabilidad aún más inabarcables si ello es posible. Que Dios nos coja confesados, porque a este no nos lo quitamos de encima ni con aguarrás.

3.- Ancelotti: lo que son las cosas: este hombre nacido de pie, con estrella y una flor en el culo, al modo de la Marquesa, no podía salir de su atolladero sino gracias al aleatorio segundo de inspiración de una cabeza de chorlito y, ojo, una bota mágica que mandó el misil de manera sobresaliente, Modric mediante. Ah, Modric, el jugador más importante de la plantilla este año... Pero me desvío. Dice Florentino que de haber perdido la CHL, Ancelotti habría seguido en su puesto. Claro, claro; sin duda. Es lo que tiene, que estas cosas a toro pasado salen gratis. Al menos en este partido los cambios que todos pedíamos al principio de la segunda parte no se produjeron en el minuto 42, según costumbre de la casa. En este sentido, vamos progresando. Por otro lado, sin ironía y sin que sirva de precedente,  hay que reconocerle que como amigo, -casi padre- de los jugadores, es muy bueno… en la victoria. Habrá que ver qué pasa en ese gallinero en la derrota.

4.- Alonso: impresionante la faceta que nos mostró durante el encuentro ¿sentado? en la grada, culminada la actitud con esa carrera por toda la banda al “Mou style”. Alonso es un modelo de profesionalidad, saber estar y, ahora descubrimos, integración en una faena en la que ni siquiera estaba presente de forma directa. En fin, igualito que el otro, el de más arriba, el del 1, ahí, saltando con alegría desbordada el año pasado en el partido contra el City… Bueno. Y junto con Alonso, de paso una mención especial para Arbeloa y D. López, otros dos profesionales modélicos; también cuando dejan de ser protagonistas. 

5.- CR7: como escribir aquí sale gratis (ojo, a ambas partes), suelto la blasfemia con todo desahogo: hasta la coronilla de este divo, y por mí que lo empaqueten y que le saquemos un carro de millones antes de que entre en barrena física y antes de tener que aguantarle sus cositas. Todo el comportamiento con el que nos viene obsequiando con el asunto de su lesión y su santa voluntad, que es la que reina, se vio coronado con el espectáculo bochornoso que dio tras marcar el cuarto gol, espectáculo que quedará en los anales como muestra de mal ejemplo, todo ello, encima, tras castigarnos a lo largo de todo el partido con un juego tan pobre que no fue sino una aportación residual de lo que le es exigible. El chorro de egocentrismo, de desprecio por el contrario, de vanidad desbordada, de no saber estar y de culto al músculo -que para qué vamos a usar la cabeza- resultó inmensamente aborrecible. Una vez destruido su diabólico compatriota entre unos y otros, este chico parece estar en un claro proceso de involución hacia la infancia al haberse quedado solo y sin nadie que lo gobierne. Si no lo largan, que alguien lo pare, por favor. 

6.- Simeone:  sin duda es merecedor de una estatua así de grande a la entrada del Manzanares por haber sacado petróleo de donde realmente no lo había. Por otro lado, concretamente en el oscuro, pudimos verle esa faceta tenebrosa, que ya conocíamos de su época de jugador, de macarrilla arrabalero que encaja mal la derrota. Hay que reconocer que el palo fue muy duro, y se dejó llevar por sus instintos. Aun así, se lo perdonamos dadas las circunstancias y dado que ofreció a Varane la oportunidad de mostrarnos su aplomo enseñoreándose de su condición de profesional con la frialdad y el control que le caracterizan y que en esta ocasión quedó elevado a su máximo exponente con ese sutil toque rectilíneo a ese balón perdido en medio del campo. Simeone, el tosco, es un buen entrenador pendiente de graduarse definitivamente en un club de primera fila donde tenga que manejar primadonnas, cosa de la que no veo tan claro que vaya a ser capaz.

7.- El Atlético: encomiable. Tanto más cuanto que veremos cómo el año próximo desaparece de los puestos de cabeza. No creo que se pueda repetir algo como lo de este año. Yo creo que Simeone los ha dejado exhaustos para varias temporadas, y muchos de ellos abandonarán el barco con el objeto de demostrar lo grande que tienen su corazón atlético de toda la vida allá donde les ofrezcan una ficha más suculenta. En todo caso, se puede afirmar que han sido un ejemplo de profesionalidad, entrega y solidez mental de la que bien podríamos tomar nota. Actitudes profesionales es lo que demandamos, y no jugadores, canteranos o no canteranos, que vayan vendiendo su madridismo de pacotilla. Un Real Madrid con ese espíritu, además de ser imposible con Florentino de presidente, sería definitivamente invencible.

8.- La prensa: mucho asco, para no variar. Aquí parece que hemos pasado sin solución de continuidad del mantra del tikitaka al mantra del tiki-fostias, que es a lo que juega el Atleti, porque con esos mimbres no puede jugar a mucho más. Y ahora, estos van y reciben al entrenador del patadón y tente tieso con sonora ovación en la sala de prensa. Para mí que esto encubre más una cuestión ideológico-política que futbolística (el respaldo al trabajador sin recursos frente a la apisonadora capitalista y tal y tal), pero en fin… Se ha puesto de moda. Espérate que no vuelva Mou de improviso, a ver qué iban a hacer todos estos con el tiki-fostias este. Pues eso, que mucho asco.

9.- Florentino: ahora nos salen los progretas de turno a afear a Florentino por saltar de manera tan civilizada en los goles del Madrid, pero sobre todo porque en una de esas, para celebrar un gol, le dio la mano -¡qué desfachatez!- a Aznar, que es a la política lo que Mou al fútbol. ¡Pues no se la iba a dar a la momia con cara de pasmo que tenía a su izquierda (muy bien ubicada, por cierto, a juzgar por la línea política de socialdemocracia sucedánea que transita imperturbable y con la que nos atiza inclementemente cada día)! Pero no pasa nada, porque ahora Florentino está blindado con esta décima copa de Europa para un ratito o dos. Es increíble la influencia que en este mundillo pueden llegar a tener dos centímetros a la derecha o dos centímetros a la izquierda cuando de la trayectoria de un balón se trata.

10.- El Real Madrid: aparte de la tremenda alegría que la victoria supone para los madridistas, este título tiene dos consecuencias muy dispares para el club. Ambas son importantes, pero de manera muy diferente. Por un lado, la leyenda del Real Madrid sigue creciendo, en este caso dando un enorme paso por la importancia del título y por el número mágico que supone, de manera que nuestro prestigio sigue creciendo con nuestro impresionante palmarés. Sin embargo, para el futuro inmediato, ese maravilloso cabezazo de Ramos no es sino la alfombra debajo de la cual quedará oculta  la lamentable política deportiva con la que Florentino Pérez dirige el club. Sin duda, volverán a aparecer los fantasmas cuando se despeje el ambiente ahora enturbiado por la euforia.  Pues nada, a disfrutar mientras dure.

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